Ebrard versus Monreal

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Por: Carlos López Arriaga

Cd. Victoria, Tam.- Accidentada y precoz, la lucha sucesoria del 2024. Inoportuna, además, en tiempos de pandemia, crisis económica, inconformidades de la más diversa ralea y notable animadversión mediática.

Finalmente, la disputa por el liderazgo nacional de MORENA quedó reducida a dos aspirantes, legisladores ambos: MARIO DELGADO CARRILLO y PORFIRIO MUÑOZ LEDO.

Clarísima la jugada en términos de patrocinios. El primero es operador político del canciller MARCELO EBRARD. El segundo se incorporó de última hora como bateador emergente del líder senatorial RICARDO MONREAL, tras el retiro de su alfil, ALEJANDRO ROJAS DÍAZ DURÁN.

Forcejeo previo a la disputa por la candidatura presidencial cuyo dos principales contendientes son EBRARD y MONREAL, con CLAUDIA SHEINBAUM como tercera en discordia.

En favor de MARCELO juega el hecho de que toda su carrera dentro de la izquierda ha sido al lado de LÓPEZ OBRADOR, a quien acompañó desde la candidatura a Jefe de Gobierno capitalino (1999), fungiendo sucesivamente como titular de Seguridad y luego en Desarrollo Social (2000-2006).

Con la misma simpatía de AMLO, se convertiría EBRARD en su heredero del cargo (2006-2012). En este mismo 2012 se registra un episodio que selló todavía más la amistad entre ambos, cuando MARCELO renuncia a sus aspiraciones presidenciales para cerrar filas en torno a LÓPEZ OBRADOR.

La colaboración entre ambos continuará de manera ininterrumpida en los años siguientes. Es esta la etapa cuando ANDRÉS MANUEL, de la mano de MARTÍ BATRES, habrá de desfondar al Sol Azteca de sus cuadros principales.

En noviembre de 2012, BATRES se había convertido en dirigente fundador de MORENA, superando a sus competidores por el cargo, BERTHA LUJÁN y el propio MONREAL.

En febrero de 2015 EBRARD saldría formalmente del PRD para sumarse abiertamente al equipo de AMLO.

«Acabo de presentar mi renuncia a continuar militando en el PRD», escribió MARCELO en la red de #Twitter, tras enviar una carta al entonces presidente de dicho partido CARLOS NAVARRETE, a quien explicó:

-“No me voy por un arrebato, esta decisión es fruto de una serena reflexión.»

Para añadir:
-“He llegado a la conclusión de que el progresivo acercamiento de la dirigencia del partido al presidente ENRIQUE PEÑA NIETO y su partido, el PRI, es incompatible con los objetivos y deberes de la izquierda mexicana.»

-“Desde inicios del 2013 expresé mi desacuerdo con el denominado Pacto por México, veo con tristeza que esa línea se mantiene e incluso se acentúa.»

Queda claro, pues, que la ruta de MARCELO y ANDRÉS MANUEL ha sido la misma en más de dos décadas, donde han sabido superar juntos toda suerte de pruebas, incluyendo las derrotas presidenciales de 2006 y 2012.

EL ZACATECANO

También de origen priísta, aunque más truculento, rezongón y provinciano, el exjefe delegacional y exgobernador de Zacatecas RICARDO MONREAL ÁVILA luce una trayectoria paralela, pero no necesariamente subordinada a la autoridad de LÓPEZ OBRADOR.

Es valioso aliado pero no amigo del alma. En 2018 se incorporó a la campaña obradorista para ascender al liderazgo del senado, luego de amagar con lanzarse por su cuenta tras la jefatura capitalina, lo cual dividiría y pondría en riesgo el voto de la izquierda en la ciudad de México.

Tras una encerrona ente AMLO y MONREAL, la colaboración quedó amarrada, CLAUDIA SHEINBAUM iría por la capital del país y MONREAL escalaría al liderazgo senatorial donde se encuentra ahora.

Aspira, por supuesto, a ser candidato presidencial en 2024, aunque la posibilidad de lanzarse por una opción partidista distinta representa desde ahora una amenaza para la unidad de MORENA. Arma disuasiva que convenientemente manejada le permita asegurar, al menos, convertirse en relevo de CLAUDIA SHEINBAUM.

Es un operador de primerísimo nivel dentro de la estrategia obradorista pero no pertenece al círculo de los afectos, donde definitivamente se ubican MARCELO y CLAUDIA.

Al arranque de la actual justa por la dirigencia nacional de MORENA, el gallo de MONREAL era su amigo y suplente senatorial ALEJANDRO ROJAS DÍAZ DURÁN.

Por la causa de EBRARD se aplicó desde un principio el líder de la bancada obradorista en la Cámara Baja MARIO DELGADO.

Necesario es subrayar que fue el retiro de ROJAS DÍAZ DURÁN lo que catapultó a MUÑOZ LEDO como carta de repuesto de RICARDO MONREAL, ante el inexorable avance de MARIO.

Prestigioso pero muy cansado, PORFIRIO entró a la contienda ya tarde y con una consigna que estremeció a la estructura morenista. Si el llegaba (prometió) a la dirigencia, su primera determinación sería expulsar a MARCELO.

Gravísimo error. El canciller es el hombre más poderoso del régimen, después del presidente. El más cercano en los afectos de AMLO, más que la propia SHEINBAUM y, por supuesto, bastante más que MONREAL.

¿Qué le pasó a PORFIRIO?… Hombre inteligente, con envidiable trayectoria y cultura política, el decano de los legisladores se fue de la boca, echando con ello una pesada lápida sobre sus aspiraciones partidistas.

Ciertamente, los resultados de la encuesta muestran un empate técnico entre MARIO y PORFIRIO. En el mundillo de las apuestas dirían que “nada para nadie.”

Al respecto se adivinan tres escenarios: (1) una segunda vuelta de solo dos candidatos, con altísimo costo (gane quien gane) para la unidad partidista, (2) la negociación al más alto nivel que conlleve el retiro de PORFIRIO o bien (3) la cancelación del proceso con la consecuente ratificación del actual dirigente interino ALFONSO RAMÍREZ CUELLAR.

Daremos cuenta de ello aquí mismo.

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