Malos tiempos corren para la democracia: Córdova

El presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, insistió en que la democracia en México atraviesa por un mal momento.

Este ambiente de confusión, adversidad y desánimo, aclaró, ya se vivía antes de que la pandemia llegará al País.

«La democracia, sus instituciones y sus prácticas no gozan de su mejor momento, o para decirlo como Cicerón en el ocaso de la república romana ‘mala tempora currunt’, malos tiempos son los que corren para la democracia, y nos toca a todos trabajar para defenderla, para que no se concrete la segunda parte de esa frase célebre, ‘sed peiora parantur’ y se vienen tiempos peores», dijo.

Al participar en el Congreso Internacional de Ciencia Política, el consejero advirtió que decisión o comportamiento de los actores políticos favorecerá o dificultará la consolidación de los avances democráticos alcanzados hasta ahora.

Advirtió que en democracia las regresiones se puedan dar de un momento a otro, y cada vez menos son producto de golpes de Estado, de la conquista militar del poder político o del rompimiento del orden democrático por la vía violenta.

Esos retrocesos, continuó, ahora pueden ser producto de la erosión paulatina y paradójicamente operada desde las reglas mismas de la democracia.

«Hoy podemos y debemos reconocer que parte de la creciente desafección con la democracia tiene que ver justamente con la falta de resultados en la resolución de los grandes problemas de nuestro tiempo.

«Además, estos problemas han detonado a otros como la crisis de credibilidad de las instituciones en general y en particular aquellas que son los pilares centrales de los procesos democráticos, destacadamente los partidos políticos y los parlamentos», apuntó.

Sin mencionar al Presidente Andrés Manuel López Obrador, Córdova afirmó que en crisis como ésta, por la pandemia, los ciudadanos podrían pensar que la concentración del poder ayudaría a enfrentarla de manera ágil y eficaz.

Sin embargo, dijo, rápidamente se demuestran las desventajas.

«En los contextos de emergencia el ejercicio del poder siempre tendrá la tentación de ampliar sus espacios de influencia; por eso es en estas circunstancias en las que los controles del poder deben reforzarse, incorporemos en esa situación a los discursos de odio y la polarización que casi de forma natural tienden a acentuarse en momentos de crisis, incluyendo la discusión sobre el manejo mismo de la crisis, y de la mano de la polarización, la intolerancia, la desinformación y su potencial disruptivo, entre otros problemas», aseguró.

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