Bartlett, error sin culpa

Cd. Victoria.- Aquí comenté hace una semana (“BARTLETT y el efecto mariposa”, 4 de enero) que la administración tamaulipeca, a través de su Secretaría General de Gobierno, plantó formal demanda ante la Fiscalía General del Estado (FGE) contra la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Ello, tras el diagnóstico mentiroso difundido por la paraestatal sobre el apagón que afectó a 10.3 millones de mexicanos en diciembre pasado, el día 28, para ser más precisos.
Es del conocimiento público que la CFE a cargo de MANUEL BARTLETT se defendió desviando la culpa hasta la zona rural del municipio de Padilla, Tamaulipas, donde un incendio de pastizales habría provocado este fallo que afectó a medio país.
Embuste que preocupó al gobierno de CABEZA DE VACA y por ello la denuncia, ya que la CFE, por principio, miente en cuanto al origen del corte eléctrico.
Y además esgrime como material probatorio una carta falsa que atribuye a la Coordinación de Protección Civil en el estado, pero que esta niega enfáticamente.
Hay inconsistencias visibles en la redacción y presentación del comunicado (ni folio, ni sellos). Para más datos, comparto el enlace de mi columna citada: https://bit.ly/38sLtHE.
Dicha querella, por cierto, encontró apoyo en instancias nacionales. De manera destacada, la senadora del mismo partido XÓCHITL GÁLVEZ presentó una segunda demanda por el mismo asunto, esta vez ante la Fiscalía General de la República (FGR), con destino a su titular ALEJANDRO GERTZ MANERO.
Dicho textual, en palabras de XÓCHITL:
-“No se trata de un error, es un delito que debe sancionarse en los términos del Código Penal Federal. El delito de falsificación podría castigarse, tratándose de documentos públicos, con prisión de cuatro a ocho años.”
Esto fue el pasado viernes 8 de enero, cuando los principales medios impresos y electrónicos reprodujeron la fotografía de la legisladora, con gabardina y cubrebocas, parada frente a la lustrosa sede de la FGR.
Muestra a las cámaras un documento que, por cierto, tiene un número amplio de abajofirmantes, como
MAYULI MARTÍNEZ, KENIA LÓPEZ, GINA BLACKLEDGE, LILLY TÉLLEZ, GUADALUPE MURGUÍA, ALEJANDRA REYNOSO, GLORIA NÚÑEZ, GUADALUPE SALDAÑA, INDIRA ROSALES, JULEN REMENTERÍA, JOSÉ BERMÚDEZ, FRANCISCO SALAZAR y CARLOS OLSON, entre otros.

DISGUSTO OFICIAL
¿Qué ha sucedido en la trinchera contraria?… Por principio, la respuesta inicial del presidente LÓPEZ OBRADOR fue (como acostumbra) doctrinaria y pendenciera.
El mandatario asume toda crítica como un ataque personal de sus adversarios históricos, neoliberales, conservadores, prianistas, corruptos.
Fue su primera reacción, en su mañanera del miércoles 30 de diciembre, cuando dijo cosas como:
«Hay un problema como este apagón y hacen un escándalo, y suponen que ya es la debacle de la CFE.»
“La inconformidad de los conservadores es porque el Gobierno de México está fortaleciendo a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Ellos querían destruirla porque su Dios es el dinero.”
Y sacó a relucir los nombres de ZEDILLO y SALINAS, la vieja querella contra las privatizaciones del pasado, las trasnacionales españolas IBERDROLA y REPSOL, el empresario CLAUDIO X. GONZÁLEZ y toda suerte de argumentos tan floridos como belicosos, pero absolutamente inútiles.
¿Y el apagón?… bueno, tras la espesa verborrea, nada claro emergió. Quedó sin explicar tan grave falla, su naturaleza y origen.
Como es costumbre en sus conferencias matutinas, la basura ideológica sepultó al dato duro. Demasiada prisa por buscar culpables y asumir el papel de víctima, para ahorrarse la tarea de un diagnóstico preciso.
No fue sino hasta el siguiente miércoles 6 de enero cuando la contundencia de los hechos modificó el diagnóstico presidencial, aunque no su triunfalismo.
En el mismo ambiente mañanero hubo de reconocer (por fin) que el comunicado de la CFE había resultado falso, apócrifo (como días atrás lo denunció el gobierno tamaulipeco).
Aunque en lugar de una aceptación de culpa, LÓPEZ OBRADOR desvió su relato hacia la jactancia, felicitando a la empresa eléctrica por “reconocer el error” y haciendo votos porque la paraestatal “siga llevando a cabo la investigación y que se conozcan las causas”.

LA DUDA PERSISTE
De cualquier manera volvió con sus telarañas mentales, que nada tienen que ver con la aparatosa interrupción del servicio eléctrico, pero sí le permiten desviar la atención y cobrarse agravios con quienes piensan distinto, cuando dijo:
“Los que apostaron por la privatización de la Comisión son los que quisieran que fallara el sistema eléctrico constantemente, por eso hubo tanta publicidad sobre este caso y también de los que apuestan a que nos vaya mal como gobierno.”
Insistió en que “a pesar de los ataques”, su gobierno tiene la “capacidad de rectificar y decir la verdad”, lo cuál pinta de cuerpo entero el perfil moral del presidente.
Los errores de su gobierno, por principio, no existen y son conspiraciones de fuerzas oscuras, adversarios soterrados, periodistas corruptos, intereses económicos ligados a gobiernos anteriores. La treintena neoliberal y todo eso.
Pero cuando resulta imposible ocultarlos, entonces se monta en el caballo de la (presunta) honestidad y de cualquier manera lo celebra como si fuera acierto. Su gobierno es tan bueno que además de equivocarse, lo reconoce, de vez en cuando, pero lo reconoce.
La novedad en esta etapa avanzada del pleito es que, a falta de documentos apócrifos, la dependencia de MANUEL BARTLETT se sacó de la manga a un viejo enemigo de AMLO.
Las compañías privadas que generan energía eólica, de presencia importante en Tamaulipas. A falta de explicación, le echaron la culpa al viento, a la generación intermitente de energías limpias, sin presentar argumentos.
Y esto lo entiende de maravilla su operador de medios CHUCHO RAMÍREZ CUEVAS. Cualquier cosa que el presidente aborrezca puede servir de explicación fantasmal para su narrativa de gobierno bueno y adversarios malos.
Igual hubiera sido culpar a la guerra de CALDERÓN, el Fobaproa de ZEDILLO, las privatizaciones de SALINAS, las primeras planas de diario REFORMA, los columnistas del UNIVERSAL, el programa de BROZO o las portadas del semanario PROCESO.
Aunque la médula del asunto siga sin aclararse. Tampoco se han disculpado con las autoridades tamaulipecas por la falsificación del documento y (peor todavía) seguimos sin saber por qué ocurrió el apagón.

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