Pensar con mezquindad.

DESDE ESTA ESQUINA.

MELITON GUEVARA CASTILLO.

03.02.2021.

 

 

Una de las cosas que nos maravillan de los políticos es su habilidad para justificar sus acciones. Usan el lenguaje, con adjetivos y calificativos, de tal suerte que, en reversa, se autocalifican de lo contrario. Siempre son los buenos, los impolutos, los honestos y, sin ánimo de ofender, es para que uno piense que son unos santos, con una vocación de servicio extraordinaria. Son pues, los mejores, los imprescindibles, los necesarios.

Es un choque de percepciones o de imágenes. Por un lado, la actitud de los políticos que, con palabras, buscan justificar sus acciones; como Felipe Garza Narváez y ahora Oscar Almaraz al dejar al PRI; en tanto la población, cuando generaliza, considera que los políticos, sobre todo los legisladores, son corruptos y nunca, pero nunca, piensan en los problemas de la comunidad, de su distrito.

PERCEPCIÓN INMEDIATA.

Cuando conocemos que un político, sea un Presidente Municipal, Gobernador o un alto funcionario, ha modificado su status económico y social, decimos que llego con las manos en la bolsa y que salió con las bolsas en la mano. Si, la palabra para identificarlo es de “ratero”, “ladrón”, sinvergüenza, en fin, que es un mal servidor público, que se sirve en lugar de servir a quienes confiaron en el dándole su voto.

Para Oscar Almaraz, quienes no piensan y actúan como él, les dice: “… los desafíos son demasiados grandes para pensar con mezquindad, los problemas solo los podremos enfrentar en equipo, el futuro se construye en unidad y entre todos”. Como Oscar no piensa con mezquindad, determino que su partido, el PRI, si lo hace y que las condiciones que busca ya no están ahí, pero si en otro partido: el PAN.

EL ENEMIGO.

Cuando Yahleel Abdala dejo el PRI, para irse al PAN y ser su candidata a la alcaldía de Nuevo Laredo, también dio una explicación y no oculto los fines de su acción: construir un dique, un muro, para impedir el avance de MORENA. Y cuentan que, en ese sentido, le platico a Edgar Melhen Salinas, al líder priista: siendo abanderada del PRI, no gano, pero si voy por el PAN se incrementan las probabilidades de ganar.

Por esa acción recibió el mote de “pragmática”. En términos de Oscar Almaraz, vaya pues, no es mezquina. Ni tampoco lo son, siguiendo esa expresión, otros que dejaron su partido para abanderar al PAN: Mónica González y Daniel Sampayo, que en Matamoros se prevé ayudaran a ganar a la candidata del PAN a la alcaldía y darle un golpe desbastador a MORENA. En Madero esta Jaime Turrubiates, exalcalde priista, pero ahora va por el PRI… Y todos, en la práctica, tienen el firme propósito que MORENA gane elecciones.

PAN Y MORENA.

Es fácil identificar el contexto de la actitud “mezquina” que denuncia Almaraz: una lucha política en la cual el PAN persigue conservar el poder; en tanto que MORENA se lo quiere quitar. Felipe Garza Narváez, Yahleel, Mónica González, entre otros, ya saben lo que significa que su partido pierda el poder. Los panistas, encabezados por Francisco Javier García Cabeza de Vaca, no quieren tener la misma experiencia…. Perder el poder es perder la oportunidad de vivir del presupuesto.

¿Quién no sea mezquino que aviente la primera piedra? Y es que, depende de la óptica que se vean los hechos o acontecimientos. Oscar ve, a MORENA y a AMLO como el enemigo; pero otros pueden ver a políticos que no vacilaron en aprovechar la oportunidad para hacer de las suyas y resolver parte de su problema económico. Si no estás conmigo, luego entonces, eres mi enemigo. ¿Quién es, entonces, el poseedor de la verdad?

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