El agua en Victoria

DESDE ESTA ESQUINA.

MELITON GUEVARA CASTILLO.

05.02.2021.

EL AGUA EN VICTORIA.

Hacía ya buen tiempo que no veía, o leía, en las redes sociales sobre el problema del agua. Hace días hice el comentario de que, en Teocaltiche, teníamos dos días sin agua, al menos en mi casa. Eso detono que, nuevamente, aparecieron post señalando que en algunos hogares tenían hasta dos años sin el preciado líquido; en tanto que otros, una vez más, recordaban que tienen tiempo que se surten con las pipas de la COMAPA.

Quiérase o no, el hecho, me puso a pensar en lo que algunos políticos han resaltado: que el problema del agua se resolverá, únicamente, con un segundo acueducto de la presa a la capital tamaulipeca. El primero lo hizo el gobernador Américo Villarreal y, eso si lo recuerdo muy bien, dijo que garantizaba el suministro por los próximos 20 años. Que luego, de manera perentoria, se tendría que construir uno más.

EL AGUA DE LA PEÑITA

Bien que lo recuerdo, en mi niñez y parte de la adolescencia, todo mundo en Victoria presumía el agua de La Peñita. Hagan de cuenta que, de ese lugar, se surtía toda la población. Victoria era una ciudad chica, donde la Mainero y la Nacozari eran de las colonias más retirados; para el norte, eran las Viviendas Populares, durante esta época viví en el 13 Mina y Berriozábal: era una vecindad… y el agua alcanzaba para todos.

Presumíamos el agua de La Peñita. Decíamos que, quien ha tomado esa agua, ya no se quería ir de la ciudad. Pues, da la impresión, que fue tanta gente que lo hizo, que la ciudad creció, tanto, que se han abierto otras fuentes de abastecimiento de agua, otros pozos, se construyó el acueducto y nada: hoy en día, un día si, otro también, estamos sin agua. Victoria creció en territorio y en población y ahora no hay agua para todos. ¿Nos quedaremos, completamente, sin agua?

POLITIZACION DEL AGUA.

Cuando Xicoténcatl González hizo campaña por el PAN para ser Presidente Municipal, prometió, ofreció, acabar con el problema. Y, si hacemos memoria, tuvo justificaciones extraordinarias para no cumplir. Que las lluvias dañaron el sistema; que un rayo destruyo una bomba, que la CFE haría trabajos de mantenimiento…Así, y en la elección a los actuales diputados unos y otros tomaron el tema del agua como una promesa política.

Tuvo que salir Teresa Aguilar, una panista y exdiputada, a regañarlos: no hagan promesas que no pueden cumplir. Y, una y otra vez, Armando Charles, connotado abogado, siempre nos recordaba que ya estaba autorizado construir un segundo acueducto; pero que, por obra y magia del actual gobierno estatal, no se hacía. Y Cecilia del Alto, la de Obras Públicas, dio una explicación difícil de creer: que la federación (Peña Nieto) había cancelado la obra porque los victorenses no cuidábamos el agua.

¡NO HAY AGUA!

Con cierta frecuencia Tere Baeza, ambientalista, pregunta en las redes sociales: ¿Cómo están de agua los mantos acuíferos? Esa es una pregunta correcta, porque nos lleva a potenciar el grado del problema que padecemos en Victoria: dependemos, vaya pues, de las lluvias. Por eso, jocosamente, la gente le pedía a Xicoténcatl que en lugar de bailar zumba, bailara danzas del agua. Así, en esta coyuntura, que bueno, magnifico que la COMAPA invierte, desarrolle proyectos, para mejorar la infraestructura de la red de agua potable. En varios lugares de la zona centro se observan los trabajos y hasta se lee: Disculpa las molestias, trabajamos para tu beneficio.

Esas obras van a ayudar, indudablemente, a mejorar el sistema de distribución del agua. Y se aplauden, pero hay una realidad: no va a incrementar el volumen del agua. Y la única manera de hacerlo, no hay de otra, es construir el segundo acueducto. No queremos, en serio, que sea una promesa de campaña, de esas, ya está cansada la población… queremos, y deseamos, que sea un proyecto viable. En caso contrario, con fe religiosa, tarde o temprano debemos encomendarnos a Tlaloc.

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