En Nivel de incompetencia

HUMO BLANCO-FEBRERO-10-21

EN NIVEL DE INCOMPETENCIA

Por Clemente Castro González

Por más que quiera verse el vaso medio lleno es imposible, en tanto que hay servidores públicos socarrones que les vale lo que suceda en sus dependencias y más bien trabajan a medio gas, en el mejor de los casos.

Una de las dependencias que son ilustrativas de lo que sucede es Salud, en la que despacha GLORIA MOLINA GAMBOA.

En esa secretaria, en donde labora personal de incuestionable profesionalismo también se desempeña o al menos cobra, una turba de atracadores del presupuesto, a los que no les importa la salud de los demás. Su fuerte es el tráfico de influencias y hacer negocio en el “área de oportunidad” en que se pueda.

Eso es notorio en la administración central y jurisdicciones en las cuales hay “jefes” que se asumen dueños de la dependencia y se mueven a sus anchas ostentando las palancas a las que están asidos.

Y mientras para unos pocos lo prioritario es llenar sus bolsillos y abultar sus cuentas, para el resto su estancia en los centros laborales significa un riesgo que están obligados a asumir para no verse afectados en sus sueldos y prestaciones.

Por fortuna un porcentaje considerable de empleados de primera línea, que luchan contra el Covid-19, ya recibieron su vacuna pero hay empleados de base que laboran a la buena de Dios.

El añadido es que “gandallas” de la alta burocracia de Salud se pasaron de “roscas” y lograron inmunizarse pese a que no les tocaba. Las denuncias ahí están y salen de los propios médicos que hablan con conocimiento de causa.

Pero si ello es deleznable más lo es el hecho de que, a éstas alturas y pese a lo que declaran los “meros, meros”, las condiciones en que laboran los trabajadores no evidencian medidas adecuadas para evitar contagios.

Insistimos, aunque en el discurso la jerarquía de Salud se llene la boca al asegurar que las medidas implementadas son adecuadas la realidad los desmiente.

Para precisar tenemos que en la Jurisdicción Sanitaria de Victoria, el túnel de sanitización se encuentra, inexplicablemente, de adorno.

En cuanto a despropósitos tampoco se quedan atrás las clínicas ubicadas en sectores capitalinos, en tanto que la aplicación de protocolos de salud son bastante relajados al grado de que no se

checa la temperatura con rigor y el gel antibacterial se lo pone el que guste, si es que sale algo del recipiente.

Aunado a esto se da la aglomeración mientras que los jefes prefieren hacerle al “Tío Lolo” y acumular firmas de asistencia y estadísticas para que más arriba constaten que traen la salud de los tamaulipecos en el hombro.

La consecuencia es que acaban de detectar, en una clínica del poniente de Victoria, a un par de promotores de la salud contagiados.

El punto es que en donde se desempeñan tuvieron contacto con varios de sus compañeros. Y lo peor es que no es la primera vez que sucede un contagio en tal centro de labores. En ese sentido, es de esperar que la negligencia prive en diversas unidades hospitalarias y que estemos ante la constante y no la variable.

La pregunta es ¿por qué no se escucha a los empleados y se atienden sus demandas y las denuncias de los lideres sindicales de la Sección 51?

Frente a las voces que se alzan la respuesta es nula o simulación que, al fin de cuentas, es lo mismo.

A propósito, durante la comparecencia que tuvo, no hace mucho, MOLINA GAMBOA en el Congreso tamaulipeco, recibió criticas de parte de opositores que le pidieron explicara porqué hospitales de la entidad están a “medio funcionar” y en lo especifico se aludió al Materno Infantil de Reynosa, mismo en el que el quirófano duró ocho meses sin operar.

Por si fuera poco, el Hospital General, “Doctor Norberto Treviño Zapata” de Victoria, que en tiempos idos era referente a nivel nacional e incluso internacional, en la actualidad esta para el “arrastre”.

Se sabe que, en la sección en donde se tiene a los pacientes Covid podría sobrevenir un episodio trágico, si se corta la luz y hay más de un intubado, debido a que únicamente se cuenta con un resucitador “AMBU”.

Dado lo que ocurre en Salud, es evidente que no pocos mandos de ahí están siendo parte del problema en tanto que alcanzaron su nivel de incompetencia.

Ello no quiere decir que los “empoderados jerarcas” sean mediocres para desempeñar determinados papeles. Al contrario, por algo siguen en el puesto. Y sino habrá que ver la manera en que se premia a los grillos que andan en la promoción partidista animando comités y repartiendo despensas.

Vale ver el caso del subsecretario de Promoción de la Salud, ALEJANDRO GARCÍA BARRIENTOS, alguien que amarró precandidatura para contender por la alcaldía de Aldama.

La lógica simple nos señala que, en lugar de avocarse a salvar vidas, el “galeno” se dedicó a la política.

De ese tamaño es la dejadez, parsimonia, desatención y los que resulten, de las tribus del poder que se adueñaron de la Secretaría de Salud.

AL CIERRE

La denominada “Caravana de la Esperanza”, conformado por representantes de diversos colectivos que operan en municipios de la entidad clausuraron, en forma simbólica, la Junta Local Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE), en protesta porque, a su juicio, el árbitro de la contienda sigue haciendo trampas.

En voz del dirigente, ELIAS OROZCO SALAZAR, señaló que desde el organismo electoral hacen maniobras para impedir la democracia participativa y que se trata de la línea marcada por el consejero presidente del INE, LORENZO CÓRDOVA VANELLO, al que consideran un “árbitro vendido”.

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