Ale y Ely

DESDE ESTA ESQUINA.

Melitón Guevara Castillo.

04.03.2021.

ALE Y ELY.

Al líder partidista siempre se le critica, se le reprocha, que se anote en la lista de los candidatos plurinominales. En este caso, en este momento, es lo que se le endilga a Edgar Melhem Salinas. Es el líder del PRI estatal y se dio a conocer la lista de los candidatos plurinominales, es decir, de los candidatos que sin hacer campaña pueden llegar al Congreso Local. Llegar, por otra parte, no es gratis, depende de los votos que obtengan los candidatos de mayoría.

Quizá, para buena parte de la población –o de sus críticos-, no es moral que se adjudique la posición número 1. Pero es una acción legítima: en todo caso, es como un premio a su trabajo partidista, que obvio, no es gratis. La cuestión es si efectivamente se ha realizado un trabajo político-partidista, de tal suerte que en el proceso electoral se puedan tener expectativas de triunfar.

TALACHA PARTIDISTA.

La más puntual crítica enderezada, por siempre, al partido en el poder, es el mismo: que siempre son los mismos candidatos, por ser entiéndase, parte de la camarilla del poder. Sin embargo, para que puedan disfrutar del poder, se requiere, así como un trabajo de planeación, de organización, de dirección, también uno operativo. Y es ahí, vaya pues, donde se ubica a la gran parte de la base militante, que hace la talacha en territorio.

Son, o han sido siempre, los jóvenes y las mujeres los que han realizado el trabajo operativo. Y es a ellos, a los que se menciona, como sacrificados. Eso le sucedió al PRI en su momento: unos trabajaban y otros eran los que, por ser líderes, se beneficiaban con los cargos de elección popular. Creo que, en esta coyuntura electoral, el PRI en algunos aspectos se salva de ese señalamiento.

ALE Y ELY.

Alejandra Cárdenas, por ejemplo, está convertida en candidata a una diputación plurinominal. No puede ser acusada de ser una improvisada, puesto que ha ocupado cargos partidistas y, además, ha representado al partido en otras candidaturas. Y al conocer su trayectoria, su entrega partidista, no me queda la menor duda de que no se quedara con los brazos cruzados. Que acompañara, apoyara, a los candidatos de su partido.

El caso de Ely Filizola es distinto. Si bien, dentro del partido, no es una cara nueva, ha realizado trabajo interno. No tiene experiencia en procesos electorales porque no ha sido candidata. Si es, por otra parte, una cara nueva en las boletas electorales. Eso le confiere ventaja, su candidatura por una diputación local, tendrá el plus de ser representante de una nueva generación. Y cuenta, además, con el apoyo de familiares políticos que le saben, y bien, a la política y a la movilización electoral.

TRIUNFO DIFICIL.

Ale y Ely, como mujeres priistas, están convertidas en representantes de una generación que, quizá, llego tarde a la política. Tarde, porque no llegaron en el momento en que, para triunfar, bastaba con tener la condición de candidata. Su partido, el PRI, está viviendo una etapa de crisis, crisis que les heredo la generación anterior, que hizo de la política un negocio y se olvidó del pueblo. Pese a esta situación, asumen su tarea y responsabilidad de luchar por el triunfo de su partido político.

Alejandra ya tiene experiencia de campo. Ya recorriócolonias, ejidos y converso con grupos, club, asociaciones de trabajadores, de empleados, profesionales; ya sabe cómopiensa y actúa el ciudadano. Va en la segunda posición, el pronóstico es un volado; depende de la votación que su partido obtenga en la elección.

El caso de Ely es complicado. Ganar la elección se ve imposible; pero es profesional de la comunicación, debe tener capacidad para elaborar su mensaje electoral y, además, desarrollar lo que se llama la “acción comunicativa” para ganar adeptos, votos.

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