NL: un doble juego 

Por Juan Sánchez Mendoza 

En Nuevo Laredo el panorama político-electoral luce complicado para los candidatos del Partido Acción Nacional (PAN). Tanto para quien busca la reelección como diputado federal (por el primer distrito); los que codician ser parte del Congreso local (por los distritos I, II y III); y la abanderada a la presidencia municipal.

La causa: su desacuerdo en la conducción de las campañas. Pero lo más grave es el encono (que unos y otros muestran) por la imposición en las postulaciones, aunque hacia el exterior el quinteto aparente unidad.

Muestra de esa simulación se observó el domingo que nos antecede al coincidir en una caravana automovilística, supuestamente para apoyar el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca –en su diferendo con la Federación–, cuando en el fondo se trató de un acto de campaña.

Hay evidencias de que así fue.

1) Las playeras y/o camisas de los candidatos, con sus nombres y/o logotipos del PAN, alusivos a su campaña;

2) La exhibición de banderines, mantas, globos (están prohibidos); o el reparto de folletos y calcomanías, refiriendo sus intenciones electivas;

3) El discurso de la candidata a la alcaldía: “… Venimos a demostrar y decirle a toda la gente de Nuevo Laredo que Acción Nacional está más fuerte que nunca… las 97 acciones que acabo de presentar, hace dos días, son el fundamental principio de lo que vamos a hacer…”; y

4) La perorata de la candidata a diputada local por el distrito II: “Ésta contienda electoral es de suma importancia… porque la gente (aquí) está convencida que los abanderados del PAN somos un equipo firme…”

De ahí que la Unidad Técnica de Fiscalización, del Instituto Nacional Electoral (INE), obligada esté a considerar la caravana como un gasto de campaña, en el entendido de que pagaron 500 pesos a cada participante para gasolina y 500 más para alimentos, según denuncias públicas.

Situación actual 

Nuevo Laredo es cabecera del distrito federal 1 –acorde a la división que en materia electoral está vigente–, así como de los distritos locales I y II, cuyos listados nominales se circunscriben sólo a ese municipio; y del III, donde se involucran: Camargo, Guerrero, Gustavo Díaz Ordaz, Mier y Miguel Alemán.

El ayuntamiento lo preside Óscar Enrique Rivas Cuéllar, aunque hoy goza de licencia (por buscar otra posición de representación popular), sin dejar de mandar a través de Arturo Sanmiguel Cantú. Un testaferro suyo, quien, según observo, no mueve un dedo sin autorizarlo el tal “Quiquín’.

Como diputado federal aparece José Salvador Rosas Quintanilla (va por su reelección), en tanto Manuel Canales Bermea (actual diputado) ya está hecho… pero a un lado, porque Rivas Cuéllar le ganó la partida; Imelda Margarita Sanmiguel Sánchez (la hija del alcalde provisional) también busca la reelección, igual que Félix Fernando García Aguilar alias ‘El Moyo’ –con más pena que gloria–, aunque éste ocupe desde el sábado anterior la presidencia de la mesa directiva del Congreso local, que, por cierto, muestra desacato ante un ordenamiento constitucional. Y eso podría provocar la desaparición de poderes en Tamaulipas.

En su protagonismo Rivas Cuéllar acaricia la idea de ser gobernador sustituto, luego de que le fue negada la candidatura a diputado federal. Y lo peor, que el alto mando rechazó su recomendación para que ‘El Moyo’ fuera candidato a sucederlo en la alcaldía.

Por eso desde su fracaso impositivo le ha jugado las contras al PAN rehusándose a apoyar a la ex priista Yahleel Abdala Carmona, quien fue en 2018 candidata a diputada federal por el PRI; y hoy, bajo el cobijo del membrete albiceleste, intenta ser munícipe.

Cuando ésta fue impulsada por el entonces gobernador Egidio Torre Cantú, ‘mordió polvo’, en su interés electivo; pero luego fue convertida en presidenta del Comité Directivo Estatal (CDE) priista, mostrándose como la defensora más férrea de sus principios ideológicos, hasta el grado que públicamente aseguró que ‘en el PRI nadie se raja’.

Como dirigente tricolor, en 2019, perdió la mayoría de posiciones.

Y desde hace meses aparece como un cuadro destacado del PAN.

Obviamente, su jugarreta molesta a los priistas neolaredenses como a la militancia albiceleste, por considerarla unos como traicionera y otros, arribista.

De ahí que los momios, hoy, favorezcan a Carmen Lilia Canturosas Villarreal, en el plano municipal; reproduciéndose la conducta hacia los candidatos albicelestes a las diputaciones federal y locales, por lo que es Rivas Cuéllar quien más perdería por su obsesión de querer mandar más que el jefe del Ejecutivo estatal.

Así aparece el doble juego en Nuevo Laredo.

Correo: jusam_gg@hotmail.com

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