La traición 

Golpe a golpe 

 

+ En Nuevo Laredo hay contienda cerrada; pero el pueblo tiene memoria

+ La fiscalización de recursos resulta inoperante, por falta de inspectores

+Gaby Millá y Pilar Gómez ofrecieron clara lección de su civilidad política

Por Juan Sánchez Mendoza

La contienda municipal más cerrada hasta el momento se libra en Nuevo Laredo, según arroja el cruzamiento de algunos resultados de encuestas levantadas en los días más recientes; pero también es la percepción que tienen los cerca de 249 mil ciudadanos, aunque de estos solamente vota (+/-) un 38 por ciento.

Hace tres años Óscar Enrique Rivas Cuéllar, candidato de la alianza ‘Por Tamaulipas al Frente’ (PAN-MC-PRD) superó a su contrincante más cercano, Ramón Garza Barrios –de la coalición ‘Juntos haremos historia’ (morena-PT-PES)–, con 7 mil 144 votos, que, en realidad, no fue ventaja significativa, considerando que jugó por la reelección y hubo movilización tanto humana como económica del Ayuntamiento en favor suyo. Además Movimiento Regeneración Nacional apenas estaba en construcción en la frontera.

Hoy aparecen en escena diez aspirantes a la alcaldía: ocho mujeres y dos varones, aunque solamente dos puntean en el hándicap fronterizo: Carmen Lilia Cantúrosas Villarreal, candidata de ‘Juntos haremos historia en Tamaulipas’ (morena-PT) y Yahleel Abdala Carmona (PAN), sacando ambas un espacio largo a su más cercana adversaria, Cristabell Zamora Cabrera (PRI); e inmenso al resto de abanderados: María Clara Hinojosa Gutiérrez (PRD), Leticia Bárbara Hernández Cantú (MC), Gricelda Garza Flores (Pvem), Guadalupe Carmona (FxM), Eva Espinoza Orozco (PES), Javier Lozano Rodríguez (RSP) y Víctor Manuel Vergara Martínez, quien participa como independiente.

Desde iniciado este proceso (septiembre 13 del 2020) o quizá antes, tácitamente, morena ya había definido la candidatura de Carmen Lilia, en tanto que el alcalde Rivas Cuéllar (hoy con licencia), contemplaba que su sucesor fuera Félix ‘El Moyo’ García Aguiar, bajo el amparo panista. Pero en diciembre 28 (del año que nos antecede) Yahleel –entonces diputada plurinominal priista–, renunció a su militancia para causar alta en el PAN, argumentando que: ‘Lo hice, con el propósito de anteponer la defensa de nuestra ciudad y nuestro estado, para enfrentar a morena y a su régimen destructivo que pretende imponer su política autoritaria…”

Fue cuando propios y extraños cuenta se dieron que, su candidatura a la presidencia municipal de Nuevo Laredo, estaba acordada. Entonces, Rivas Cuéllar y ‘El Moyo simplemente acataron la instrucción aun cuando sus intenciones eran, ser: Óscar Enrique, candidato a diputado federal, y, García Aguiar, candidato a la alcaldía.

Este brinco –chaqueteo se le llama coloquialmente–, de un partido a otro, disgustó a los cuadros partidistas (del PRI y PAN) en la comarca, ya que fue (y sigue siendo) considerado una traición, de Abdala al tricolor. E incluso a la militancia albiceleste fronteriza.

Más cuando ella, siendo dirigente estatal priista, puntualizó que: “Yo traigo tatuada la camiseta del PRI’; “En el PRI no nos sabemos rajar’.

Ciertamente cada actor político puede mutar con pleno derecho a su supervivencia, o sobrevivencia, pero la traición destruye la confianza. Así lo advierten ilustres librepensadores como Nicolás Maquiavelo, quien dijo que el único acto de los hombres (seres humanos) que no se justifica, es la traición.

Ya ve usted que aún con el perdón de Jesús, Judas Iscariote es aún despreciado por traicionero.

En fin, Nuevo Laredo, otra vez acaricia la alternancia.

La vivió en 1975, cuando Carlos Enrique Cantú Rosas (PARM) ganó la alcaldía que durante décadas ostentó el PRI; en 2013 llevando el PAN como candidato a Carlos Enrique Cantúrosas Villarreal –hijo del dirigente parmista–, así que no debe sorprender que morena asome favorito (hoy) para ganar esa plaza, con otra Cantúrosas: Carmen Lilia.

Y de llegar ella al ayuntamiento según ha dicho, procederá conforme a derecho en contra de Rivas Cuéllar por la desviación de recursos, pues en sus manos tiene pruebas irrefutables.

Los momios, hasta ahora, aparecen (+/-) parejos, aunque Yahleel en su obcecación haga mutis al respecto, pronunciándose, desde ahora, ser la mejor opción

Mientras tanto, Rivas Cuéllar no encuentra salida para comprobar el gasto excesivo que hizo como alcalde, ni cómo justificar la desviación de recursos económicos.

Y eso podría costarle perder hasta la diputación local.

Fallas electorales 

El Instituto Electoral de Tamaulipas (Ietam) enfrenta problemas graves al no tener, todavía, resuelto el padrón de quienes integrarán sus mesas en las miles de casillas para coordinar la afluencia de votos el próximo día 6 de junio.

Por concurso, estableció en tiempo y forma qué ciudadanos podrían ser sujetos a integrar esas mesas pero hubo, hay rechazo para participar pese a la paga, así que extendió una nueva convocatoria tendiente a que se inscriban aspirantes a escrutadores, supervisores y/o asistentes.

Y esto refiere la indolencia ciudadana, que contrasta con su reclamo cotidiano de respetar la voluntad popular en la elección de autoridades, a través de su voto.

Ciertamente hay diferencias escandalosas entre el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Gobierno Federal, que impactan en el conglomerado, así como desconfianza hacia las autoridades sancionadoras –de todos y  cada uno de los procesos electivos–, pero sin participar, directamente, el grueso poblacional estará de nuevo inconforme con los resultados.

Así que en esta ocasión debe hacerse a un lado la mala actuación de Lorenzo Córdova Vianello al frente del INE y confiar en el Ietam, para procurar procesos limpios, donde no surjan más impugnaciones hacia el árbitro, so pena de ensuciar todavía más las contiendas, que tanto lucen desaseada por los partidos políticos.

 A la fecha el Ietam ni siquiera cuenta con el personal suficiente para cubrir sus mesas escrutadoras y, por supuesto, tampoco los partidos que en apego a la ley deben inscribir representantes en todas y cada una de las casillas.

Y esto deben considerarlo los partidos contendientes.

Lo digo porque de una u otra forma están involucrados.

Lección de urbanidad 

El hecho de que compitan por un mismo cargo de elección popular, Gaby Millá y Pilar Gómez, no las hace enemigas; sólo adversarias ocasionales.

Pero hay quienes pretenden amarrar navajas, por el saludo entre las dos en un evento. Inclusive se tomaron la foto y también juntas dieron un mensaje de apoyo a las mujeres que pelean por causas justas.

La cordialidad con que se trataron es un ejemplo claro de urbanidad. Y por supuesto de civilidad política, sin que signifique subordinación de una hacia la otra.

Esto deberían aprenderlo todos los candidatos a cargos electivos en lugar de agredirse y descalificarse mediáticamente, pues la competencia de altura devolvería la credibilidad hacia los políticos.

Bien por Pilar y Gaby.

Correo: jusam_gg@hotmail.com

Caminante no hay camino 

El tope de gastos de campaña dispuesto por el Ietam, para candidatos a diputados locales, en promedio es de (+/-) seis millones de pesos.

Nada es si lo comparamos con el pago de sus brigadas (¿$2 mil por semana?, considerando 50 panegiristas; combustible, apoyos, ‘botana’, promocionales, contratación de grupos musicales, batucada, las despensas, tinacos y el material de construcción que reparten.

En esta capital quienes más generan movimiento son los candidatos del PAN y de la alianza ‘Juntos haremos historia en Tamaulipas’, pero su proselitismo lleva al hartazgo.

Más porque su discurso baladí está de entrada desacreditado.

Por desgracia, acá en Tamaulipas sólo hay 30 fiscalizadores del INE para supervisar los gastos de campaña de todos y cada uno de los candidatos. Y por parte del Ietam… ninguno.

Se hace camino al andar 

Apenas hoy los candidatos a presidentes municipales cumplen 15 días en campaña, de los 45 dispuestos por la Ley Electoral de Tamaulipas.

Unos aseguran tener asegurado el triunfo; sintiéndose sobrados.

Y otros le apuestan al hartazgo ciudadano para votar en favor suyo.

Pero lo cierto es que no hay todavía, nada para nadie, aun y cuando se divulguen encuestas pagadas por los actores más calenturientos.

Tanto en los siete municipios con mayor explosión demográfica y los considerados emergentes por su desarrollo económico, como también en los restantes, porque su población ya no admite imposiciones. Y participa abiertamente por un cambio.

En Victoria hay doce candidatos a la presidencia municipal.

Pero el único que ‘blofea’ es Eduardo Abraham Gattás Báez, porque quiere recuperar el voto del electorado que le dio dado la espalda en dos ocasiones anteriores –en 2016 como priista; y en 2018, siendo candidato morenista-, bajo el argumento (otra vez) de trabajar por la 4T, para, ‘¡por fin!, remediar el reclamo de solucionar el suministro de agua potable con una nueva inversión. Federal, por supuesto.

María del Pilar Gómez Leal (PAN) por su parte, hace campaña, pero igual ofreciendo solucionar el problema del agua, rescatando el proyecto del ex gobernador Américo Villarreal Guerra para erigir la segunda etapa del acueducto.

Los otros candidatos, más conocidos en la comarca, son: Guillermo Vizcaíno (PRD) y ‘Gaby’ Millá (PVEM), quienes también pugnan para el restablecimiento del vital líquido.

Y crecen, cotidianamente, porque hablan con la verdad.

Cicuta 

Según datos oficiales hay en Tamaulipas un listado nominal de electores de 2 millones 735 mil 940.

Pero, lamentablemente, de estos vota un 35/40 por ciento.

¿Es por falta de cultura política, carencia de promoción por parte del árbitro electoral, o negligencia partidista para animar la participación?

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