Proceso encochinado  

Golpe a golpe

  

+ Hay candidatos de morena y sus aliados (ocasionales) que no se hablan

+ En Nuevo Laredo no repuntan los abanderados del PAN; crece el guinda

+ Cárdenas del Avellano, invicto en elecciones; va por su cuarta diputación

Por Juan Sánchez-Mendoza

Como marca, Movimiento Regeneración Nacional (morena) mantiene altos niveles de aceptación ciudadana, así como el proyecto de la mentada ‘4T’, encabezado por Andrés Manuel López Obrador. Pero no sus candidatos a las gubernaturas en juego, diputaciones federales, locales y ayuntamientos que, en todo el país, suman 21 mil 383.

Y menos cuando muchos fueron impuestos por su majestad, ‘el dedo’, a cambio de cifras millonarias, entregadas a Mario Martín Delgado Carrillo, su dirigente nacional, o, a trasmano, como tanto se ha denunciado.

Lo cierto es que los morenistas de pura cepa andan decepcionados. E incluso acá en Tamaulipas el partido guinda junto a sus socios ocasionales corren el riesgo de no alcanzar su objetivo: las 9 diputaciones federales, 36 locales y los 43 ayuntamientos.

Por tres razones simples:

1) La imposición de candidatos;

2) Falta de liderazgo estatal como nacional; y

3) La mescolanza partidista en las fórmulas.

Un claro ejemplo se da aquí en Ciudad Victoria, cabecera del V distrito federal, de los distritos XIV y XV estatales y sede del Ayuntamiento, ya que los candidatos a esas cuatro posiciones lucen distanciados.

Usted seguramente ya habrá notado que:

1) El abanderado de morena a esta alcaldía, Eduardo Abraham Gattás Baez, no mantiene comunicación con el candidato de la coalición Juntos haremos historia’ (morena-PT-PVEM), Gerardo Illoldi Reyes;

2) Tampoco con los candidatos de morena al Congreso estatal (José Braña Mojica y Juan Vital Román Martínez);

3) Y menos con la dirigencia ni estructura del Partido del Trabajo (PT), al que también representa.

Así que cada cual hace campaña por sí mismo, sin lograr acuerdos en equipo.

Illoldi ciertamente es un desconocido en la comarca; Braña y Román le apuestan a la inercia del voto; y Gattás se siente sobrado.

 Lamentablemente tampoco asoma una contienda que resulte limpia ni propositiva, pues las descalificaciones están de moda.

Atrás quedaron la urbanidad, la civilidad política y hasta el respeto a la vida privada, que otrora fueron prácticas entre los contedientes.

Y es que ahora todos están ocupados en propinarle a sus adversarios golpes bajos, zancadillas y piquetes de ojos. Ahora cada abanderado ataca a sus oponentes exhibiendo supuestos y/o ‘pruebas’ para deslegitimizarlos, aunque desde el anonimato o tras bambalinas.

‘Encuestitis’ 

En los dos últimos meses Tamaulipas ha sufrido la invasión de algunas empresas encuestadoras, que de una u otra forma pretenden influir en los procesos electorales –quizás ‘instruidas’ por sus contratantes, o tal vez con el ánimo de generar confusión entre los ciudadanos–, sin que nadie atine a explicar cómo les nació tanto interés por esta tierra.

Hasta donde entiendo, las encuestas deben ser tomadas en cuenta para medir las preferencias sobre un artículo, persona o tema específico, por ser parte indisoluble de la mercadotecnia orientada a su venta –claro, siempre y cuando se hagan con el profesionalismo requerido–, pero aquí se da el caso de que los muestreos de opinión pretenden utilizarse para distraer la atención y cuidar el objetivo de fondo.

En un estudio riguroso de los procesos y las tendencias sociales, las encuestas podrían ser un instrumento muy valioso a condición de que se realicen con metodología científica, pero en el caso que nos ocupa su excesivo manejo echa por tierra la objetividad e imparcialidad, al tiempo que las deslegitiman y causan desconfianza entre sus receptores.

Como ‘beneficiarios’ o víctimas de la cascada de encuestas –ahora se le llama a este fenómeno ‘encuestitis’–, surgen los abanderados a las diputaciones federales, locales y ayuntamientos de los partidos Acción Nacional (PAN), el Revolucionario Institucional (PRI) y de la alianza ‘Juntos haremos historia’ (morena-PT-PVEM) principalmente, aunque el ciudadano común muestra indiferencia ante sus resultados, mientras la mentada clase política llega el hartazgo y en lugar de darles crédito empieza a pitorrearse de ellas.

No obstante, y en menoscabo de los membretes que dan la cara, debo reconocer que algunos sondeos sí reflejan el sentir ciudadano.

Menospreciar sus resultados sería una acción irresponsable, por ser a veces (casi) copia fiel de lo que se palpa, se ve, se escucha todos los días sobre las contiendas.

Que si fulano de tal ha venido de más a menos, o que si suben los bonos del otro ¿a quién interesa realmente?, pues a decir verdad las cifras poco o nada aportarían en la decisión final, salvo que satisficieran a quien en verdad tiene la decisión en sus manos.

 

Credibilidad cuestionada

Todas las encuestadoras pretextan hacer un trabajo independiente y no por encargo, lo que se antoja casi imposible si consideramos que para el levantamiento de un muestreo como el que realizan se requiere, cuando menos, pagar salarios a los encuestadores, coordinadores y especialistas en el manejo de los cuestionarios aplicados; viáticos (transportación, hotel, alimentos, teléfono, papelería, etcétera); gastos de operación y los imponderables que surjan durante el tiempo del levantamiento y/o la ejecución del estudio.

Y es el anonimato de sus financiadores, precisamente, lo que despierta la sospecha en cuanto a su credibilidad.

Eso y el hecho de que los remitentes de otros documentos no den la cara.

Por otro lado, se dice que las encuestas son malas consejeras, pero todavía así nuestra sociedad es bombardeada con múltiples sondeos de opinión.

Encuestas van y vienen, simulando ser retratos instantáneos de la percepción del común de la gente ante los acontecimientos y sus actores acá en el noreste.

Las encuestas normalmente no reflejan la realidad, pero sí un supuesto de ésta; así tenemos que la realidad puede cambiar.

Por ejemplo, disminuir drásticamente las preferencias electorales de un actor, pero la percepción de la gente no cambia, por lo que para el grueso de la población otras son las imágenes que siguen igual o están creciendo.

De igual forma, las opiniones del común de la gente que nutren las encuestas normalmente están contaminadas por lo que publican los medios de comunicación masiva que tienen el poder de hacer aparecer el negrito en el arroz, cambiando la percepción de la realidad de miles de personas, prácticamente en minutos.

De ahí que considere que los aspirantes serios, por ningún motivo, deben tomar decisiones trascendentes basándose en las encuestas, aun cuando éstas no son del todo inútiles.

Usándolas con inteligencia pueden servir como herramienta de medición para conocer la distancia que hay entre la percepción del común de la gente y la realidad que conocen los expertos.

 

Correo: jusam_gg@hotmail.com 

 

Caminante no hay camino 

Drásticamente han caído en las preferencias ciudadanas los candidatos del membrete albiceleste en Nuevo Laredo –cabecera del distrito federal I; y de los distritos locales 1, 2 y 3; así como cuna del Ayuntamiento–, porque su abanderada a la alcaldía, Yahleel Abdala Carmona, anda más ocupada en denostar a su contrincante de morena, Carmen Lilia Cantúrosas Villarreal, que en hacer propuestas tangibles de cara al electorado. 

Tampoco remontan los candidatos a las diputaciones federal y locales: José Salvador Rosas Quintanilla, Óscar Enrique Rivas Cuéllar, Imelda Margarita Sanmiguel Sánchez y Félix Fernando García Aguiar, aun cuando dicen las lenguas viperinas que son financiados con recursos públicos.

Claro que para comprobarlo el membrete guinda ya prepara denuncias al respecto ante el Tribunal Electoral de Tamaulipas.

Por vía de mientras, en esa frontera se esperan sorpresas.

Se hace camino al andar 

Enrique Cárdenas del Avellano es, de los candidatos a diputados federales por el V distrito –con cabecera en Ciudad Victoria–, el político más cuajado en el terreno electoral, pues ha sido integrante de la Cámara baja en dos ocasiones, diputado local y presidente municipal de Victoria, siempre bajo las siglas del tricolor.

Y por cierto jamás ha perdido una elección.

Cicuta 

Mañana, en un juzgado de San Fernando, debe comparecer Carlos Víctor Peña Ortiz, el candidato de morena a la alcaldía de Reynosa, para rendir su declaraciópn en torno a la compra de un rancho de 1,500 hectáreas en Cruillas.

De no acudir a este tercer citatorio, corre el riesgo de ser presentado a la fuerza, sin que la influencia de su madre lo impida.

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