Desliz católico

Golpe a golpe

 

 

 

Por Juan Sánchez-Mendoza

 

En estos tiempos, cuando se requiere máxima prudencia para opinar sobre asuntos electorales, la Iglesia Católica, quizás en busca de fueros pasados, emite declaraciones por demás violatorias al marco legal vigente.

Hay jerarcas eclesiásticos –como el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez–, afirmando que en México asoma un clima de anarquía política, cuando los asuntos en la materia sólo toca ventilarlos a la autoridad electoral.

También hacen un llamado a votar en contra de quienes están en el poder (es obvio que se refieren a Andrés Manuel López Obrador), pues aseguran que se viene la dictadura, o se pierde la libertad. “Porque se trata de un sistema comunista, socialista que esclaviza”, según refieren.

Estas conjeturas son harto irresponsables.

Tanto que merecen al menos una aclaración por parte de la Secretaría de Gobernación, aunque (ésta) no se emitiría en lo inmediato pues la titular de esa cartera, Olga Sánchez Cordero, redacta su renuncia que tal vez hoy comunique oficialmente al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien tampoco nada ha reclamado a la Iglesia porque parece temer más a esos ‘representantes de Dios’ que a los cerca de 130 millones de mexicanos.

 

Separación

Las relaciones Iglesia-Estado, contra lo que se piensa, hoy son tan tensas que el Clero político bien haría en recordar a sus obispos que nadie, bajo ningún argumento, se encuentra eximido del respeto y la obediencia al régimen de Derecho.

Igualmente, se les debiera refrendar que los ministros de culto religioso no pueden meterse en política, y que cuando emiten mensajes apartados del quehacer religioso se exponen a ser interpretados como convocantes a la desunión y a la discordia entre los mexicanos.

Igual debe leérseles el inciso ‘e’ del Artículo 130 constitucional, donde se establece: “Los ministros no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidatos, partido o asociación política alguna. Tampoco podrán en reunión pública, en actos de culto o de propaganda religiosa, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones, ni a agraviar de cualquier forma los símbolos patrios”.

De ahí que la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), en pleno, esté obligada a advertir a los obispos que no se inmiscuyan en asuntos políticos, pretendan el poder, ni pontifiquen sobre lo que es responsabilidad específica de los seglares.

El mensaje de los sacerdotes católicos debe ser netamente religioso y plenamente humano.

 

Presión eclesiástica

Las declaraciones realizadas por el arzobispo emérito de Guadalajara (Jalisco), reproducidas por otros obispos en todo el país, no son gratuitas, pues pretenden presionar de esa manera a la autoridad para que la ley reglamentaria de cultos favorezca a la iglesia católica sobre cualquier otra religión, apoyando a candidatos que mantienen relaciones cercanas a ellos y a sus congregaciones.

Esto porque el agua ya le está llegando a los talones, debido a que las iglesias evangélicas y otro tipo de cultos crecen rápidamente en el país.

Y todo por dedicarse a cuestiones del César y no de Dios.

Pruebas sobran de su inclinación para favorecer a la derecha (o sea al PAN) y satanizar a la izquierda (léase morena).

El ejemplo debe servir a todos aquellos que creyeron que los tiempos anteriores a la reforma del Artículo 130 habían sido superados y que la Iglesia Católica podría ser una institución política más.

Por eso hoy vemos que sus intenciones de participar en política son claras, con la consecuente manipulación de conciencias.

¿Acaso no es esta una nueva versión del mensaje de Jesús sobre el César y Dios?

Los legisladores federales de la mentada derecha, sin embargo, han apoyado que la jerarquía católica participe en política, tomando el concepto como lo define la iglesia, aunque igual advierten que deberán hacerlo dentro del marco estrictamente legal.

Otros líderes sociales, por su parte, califican de imprudentes e irresponsables a los obispos, por exhortar a la desobediencia o votar contra el Gobierno supremo. Y esto podría animar más violencia.

La Secretaría de Gobernación, en este sentido, ya no puede seguir actuando débilmente, como si no existiera, y frenar los excesos de algunos miembros de la jerarquía católica que hablan de política en México.

 

Ángeles Azules 

Recuerdo, bien, que un compadre me platicó que en su trayecto de Ciudad Victoria a ‘La Pesca’ (ejido del municipio Soto la Marina), donde se relaja (y tira la caña), a la altura de Villa de Casas, tuvo que detenerse, por sufrir su vehículo fallas eléctricas.

Envió (dijo) un mensaje vía WhatsApp al teléfono 834 179 2590; y casi en quince minutos llegaron los ‘Ángeles Azules’ para auxiliarlo.

Uno de esos elementos, me comentó, reparó ese desperfecto, dándole confianza a él y a su familia.

En lo particular, he visto a ese grupo de auxilio socorrer a conductores. De Ciudad Victoria a la frontera y del centro tamaulipeco al sólido sur como hacia San Luis Potosí (y víscera).

De ahí mi humilde reconocimiento.

Correo: jusam_gg@hotmail.com

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here