Aliados, el síndrome Gordillo

0
5
INTERIORES
Por Carlos López Arriaga
Aliados, el síndrome Gordillo
 
Cd. Victoria, Tam.- El forcejeo entre MORENA y sus aliados inauguró este fin de semana un nuevo capítulo, tan previsible como los anteriores. Negociación bajo distintas condiciones.
En principio, (1) ya no está sobre la mesa el proyecto inicial de reforma rechazado el miércoles por PVEM y PT, pues (2) Presidencia lanzó de inmediato un “Plan B” cuya aprobación no exige voto calificado y es viable con la pura bancada de MORENA, lo cual (3) devaluó de golpe el apoyo de los minipartidos, provocando (4) un nuevo acercamiento, más modesto y menos remilgoso, de sus compungidas cúpulas.
Ahora si quieren platicar, ¿no será demasiado tarde?… En una interpretación paralela, se estarían comportando de acuerdo a lo programado en el metadiscurso que comenté el viernes (Interiores, “¿Sorpresivo o predecible?”, https://tinyl.co/4QMB).
La incomodidad de verdes y petistas hizo crisis a finales de febrero. Los primeros alardeaban de tener una contrapropuesta y los segundos dijeron que no acompañarían los puntos relativos (ojo) al financiamiento y las plurinominales. Dinero y cuotas de poder, queda claro en dónde les duele.
La ruptura en comisiones data del 10 de marzo y anticipa el choque que luego vimos en el pleno. El dictamen llega a la asamblea avalado nomás por MORENA. Si bien la bancada guinda logró mayoría absoluta (259 de 500) no alcanzó las tres cuartas partes (mayoría calificada, 334 votos) para cambiar la Carta Magna.
A veces se olvida, pero la referida alianza fue desde un principio tan asimétrica como la del viejo PRI con el PPS y el PARM. La respuesta de la doctora al episodio del miércoles sirvió para recordar quién fija la agenda. Lo demás son espejismos.
EL TIMING CUENTA
Ver solamente el árbol en lugar del bosque provocó que un sector de la opinocracia atendiera la foto en vez de la película, para apresurar el diagnóstico y dictaminar el fracaso de la Presidenta. Tal narrativa se desmoronó en pocas horas, al activarse un “Plan B” que podríamos entender como el propósito definitivo.
El reservado hasta hoy, cuando los aliados ya mostraron sus cartas. El cual ya sabemos que incluye cambios en leyes secundarias, aprobables con mayoría simple, volviendo innecesario el concurso de otras bancadas. Se despacharía hasta por fast-track.
La línea de tiempo indica que (1) los aliados amagaron con romper, (2) el partido grande les tomó la palabra y les mostró la puerta, entonces ellos (3) ante la pavorosa visión de perder cobijo presupuestal, sacaron bandera blanca y retornaron a la negociación, lo cual (4) implica bajarle dos rayitas al orgullo. Saldrán más baratos.
Igual si el “Plan B” se presenta este lunes o días después, ya es irrelevante el apoyo de los minidiputados. La jugada presidencial los dejó en paños menores al demostrar que son innecesarios.
En los días por venir habrá noticias de negociaciones interpartidistas, pero será inocultable que al interior de dichos partidos existen diferencias de criterio y diversidad de posturas sobre la reforma.
La negativa del miércoles vino de las cúpulas. La corrección y replanteamiento es de mayor interés para los cuadros medios y las bases. Hoy visten de verde quienes tal vez mañana calcen chaleco guinda.
A la postre, la aplanadora morenista podría devorar a sus aliados si (como sabemos) la divergencia no solo es por dinero y cuotas de poder. Se antoja irrecuperable el tema del nepotismo en las gubernaturas, donde difícilmente hay reversa.
DOS REFERENTES
Cabe aquí el consejo que habría dado PANCHO LABASTIDA a ENRIQUE PEÑA NIETO en 2012, ante las pataletas de la maestra GORDILLO, cuando señaló que la diva magisterial solía pedir “más de lo que vale”.
Algo común en la dinámica de cualquier negociación (mercantil, política, sindical). Aliados menores que, como punto de partida, inflan sus pretensiones, sus exigencias iniciales.
Táctica mañosa que antecede al regateo. Y además peligrosa si la distancia entre el valor real y el estimado fuera demasiado grande. El hilo se revienta (¿dónde más) por lo delgado.
Fresco estaba todavía en la memoria el choque entre CARLOS SALINAS y JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA (enero de 1989). Y también su principal enseñanza. Que la ruptura fue con los líderes, nunca con el sindicato pues, luego del “quinazo”, la cúpula del STPRM se renovó y disciplinó con SEBASTIÁN GUZMÁN al frente.
Igual pasó con la maestra GORDILLO en febrero de 2013. Todo el poder presidencial se abatió sobre su humanidad, lo cual no impidió a PEÑA NIETO entenderse con JUAN DÍAZ DE LA TORRE.
El profesor que, de ser líder títere, se convirtió en líder a secas, tras el arresto de la señora en el aeropuerto de Toluca y su traslado al penal de Santa Martha Acatitla, con cargos por delincuencia organizada, lavado de dinero y evasión fiscal.
Dicho está que cuando los caudillos pierden piso, se torna redituable la traición. El papel de membretes y estructuras puede trascender a sus regentes. Son reemplazables, acaso desechables.
Antes y ahora, es mal negocio pertenecer al sistema y jugarle vencidas a Palacio Nacional. Igual si hablamos de JORGE EMILIO que de ALBERTO, los acuerdos marchan, con ellos o sus subordinados. Sus reemplazos en ciernes.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí