Tras forcejeo judicial, el titular del TSF ordena que Lula siga en prisión

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva permanecerá en prisión, determinó el presidente del Tribunal Supremo Federal (TSF), José Antonio Dias Toffoli, después de horas de forcejeo judicial provocado este miércoles por un fallo que abría la puerta a su liberación.

Dias anuló una decisión judicial emitida por su colega Marco Aurélio Mello, que pudo haber permitido la liberación del ex mandatario de izquierda (2003-2011), encarcelado por un delito de corrupción sin que se hayan presentado pruebas, y la de todos los presos condenados en segunda instancia que estuvieran pendientes de una resolución de recursos en juzgados superiores.

El magistrado revocó la medida preventiva, que duró poco más de cinco horas, al atender a un pedido de la procuradora general, Raquel Dodge, en el que rechazó la liberación de presos y la decisión de Mello, ya que, en su opinión, ésta se tomó de manera unilateral y viola el principio de colegialidad del máximo tribunal de Brasil.

Argumentó que llegó a esta conclusión para preservar el orden y la seguridad pública, porque unos 169 mil presos, según cifras del Consejo Nacional de Justicia, podrían salir libres con base en el entendimiento de su colega.

Explicó que el colegiado mayor (los 11 jueces del TSF), deliberará el próximo 10 de abril sobre la constitucionalidad de la figura jurídica de sentencia en segunda instancia, tal como se estableció esta semana durante una votación. Mello rechazó la realización del análisis, por lo que suspendió la aplicación de este modelo jurídico, avalado en 2016.

El magistrado presidente revocó la medida al ser único miembro del STF en funciones, luego de que la tarde de este miércoles comenzó el periodo de vacaciones en los tribunales federales.

Mello es relator en el máximo tribunal del proceso que analiza si es constitucional que quienes fueron condenados por un juez y luego recibieron otro fallo desfavorable ante una cámara revisora empiecen a cumplir pena en prisión, aun cuando todavía puedan recurrir a una apelación.

El juez indicó que la decisión tenía efecto inmediato, lo que suscitó una rápida petición para liberar a Lula, quien desde el 7 de abril cumple una sentencia de 12 años por corrupción pasiva y lavado de dinero en la prisión federal de Curitiba, sur de Brasil.

El político fue condenado tras ser acusado, sin que se presentaran pruebas, de haber recibido un departamento en la ciudad de Guarujá, en el litoral de Sao Paulo, por parte de la constructora OAS a cambio de favorecerla en contratos con la estatal Petrobras, caso investigado en la operación anticorrupción Lavado Rápido.

Los abogados de Lula han intentado sacarlo de prisión por distintas instancias judiciales con recursos de hábeas corpus. Durante el día cientos de personas y varios medios de comunicación se congregaron afuera de las instalaciones de la prisión, a la expectativa de que el ex mandatario fuera liberado.

En tanto, Jair Bolsonaro, presidente electo, felicitó a Dias en Twitter por derrocar la decisión que podría beneficiar a decenas de miles de prisioneros en Brasil y poner en peligro el bienestar de nuestra sociedad, que ya sufre diariamente con el caos de la violencia.

El próximo ministro de Justicia, Sergio Moro, quien condenó a Lula, tiene abiertos otros cuatro procesos en su contra y unos más que podrían estar en secreto, revelan documentos del Consejo Nacional de Justicia, citados por el portal Brasil de Fato.

En tanto, el gobierno de Brasil no ha logrado remplazar a casi un tercio de los miles de médicos cubanos que salieron del país sudamericano después de una disputa diplomática, ya que muchos de los nuevos contratados no se presentaron al trabajo, reportó el Ministerio de Salud.

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