El malo

DESDE ESTA ESQUINA.

MELITON GUEVARA CASTILLO.

Estamos acostumbrados a ver, en todo contexto, lo bueno y lo malo. Por eso, en ciertas circunstancias, es muy socorrida la expresión: el malo de la película. En pocas palabras, el bien y el mal se complementan, por eso tenemos la inercia de siempre ver que a un lado de una persona buena, siempre hay una mala o, en todo caso, viceversa. Y eso suceda, también en la política y en el gobierno.

En este momento, tanto en el contexto nacional como el estatal, tienen de moda encontrar y castigar a las “factureras”, empresas o personas, que hacen negocio vendiendo facturas falsas, como una forma de defraudación fiscal y, en otra variante, una forma de robar o causar un mal a otras personas. Imaginen, por decir, que un político o líder compra una factura de “despensas”, que nunca las va a entregar, pero que en su informe, y contabilidad, estarán consignadas.

LA LISTA DE LOS MALOS.

En términos del hacer el bien y hacer el mal creo que hay una evolución. El robo entre particulares que luego evoluciona a robar a la hacienda pública; en este sentido, la misma ley penal hace una lista de hechos, por decir, realizados por servidores públicos y que constituyen un delito. El soborno, aceptar dinero para ejecutar una acción indebido; el desvió de recursos públicos, aplicarlo a otras cosas para el que fue etiquetado; tráfico de influencias.

Para una parte de la población, la elite gobernante, robar y aprovecharse del cargo ha sido como un deporte. La acumulación de riquezas es desmesurada a tal grado que, ahora con las redes sociales, las evidencias salen a la luz pública. Carlos Romero, como líder del Sindicato Petrolero; Manuel Bartlett, casas y más casas… o como el caso de los académicos de la UNAM que en 9 años con su sueldo fueron capaces de adquirir 6 casas valuadas en más de 50 millones… cosas increíbles.

QUIEN POSEE MAS MALDAD.

Hace tiempo fungí como escribiente en un juzgado penal, tomaba las declaraciones a los presos. Conocí, en esa coyuntura, a narcotraficantes, a asesinos, a ladrones, a defraudadores, secuestradores, en fin, a toda la variedad que puede caer en un penal. Luego, al paso del tiempo, Nicasio Fonseca fue subdirector del penal. Y un buen día, iniciamos una conversación dentro del penal y la concluimos en su casa, disfrutando un jaibol.

¿Quién es más peligroso?, recuerdo que le pregunte y sin dudar me contesto: el defraudador. Y me explico: el asesino, quizá no tenga moral y si mucha sangre fría; pero en todo caso hay que revisar las circunstancias. El que roba, lo hace corriendo riesgos e incluso pueda perder la vida en

el intento… así, hasta que concluyo: el defraudador, es mente fría, analítico, piensa y planea cometer el delito… ni se ensucia las manos.

CASTIGO EJEMPLAR.

Quien ha emitido facturas falsas, como quien –a sabiendas de su origen- las usa, deben recibir su castigo y debe ser ejemplar, como lo marca la ley: porque quienes armaron el tinglado usaron su inteligencia, conocimientos y experiencias, para dos propósitos: burlar la ley y enriquecerse; y quien las usa busca reírse de la ley y obtener ventajas, ganancias pues. Todos coludos y rabones, piso parejo pues.

AMLO lo hace en su cruzada sobre la corrupción, pero también en el afán de recuperar para el erario público más y más recursos…y claro, que la page quien la hizo. Igual manera tiene que hacer el gobierno estatal: sin privilegios ni componendas. La riqueza de unos es más que explicable, como producto de la corrupción y la impunidad. Tienen que pagar por burlar y burlarse del Estado de Derecho.

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