Doña Beatriz: mujer de una sola pieza que dejó huella para siempre

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Chantal Martí­nez Dí­az

Calificada como “mujer de una sola pieza” y de llevar a cabo una labor apartada de los reflectores, la Maestra Paula Beatriz Anaya Guerrero, Viuda de Villarreal fue Presidenta del DIF Tamaulipas de 1987 al 1993 cuando su marido el Ingeniero Américo Villarreal Guerra fue gobernador en la entidad.

Aunque hay poca información sobre su desempeño público en los archivos históricos de la localidad, las voces del personal que estuvo a su cargo, de amistades y de los datos que hay en los registros de la crónica local, dan cuenta que la Maestra era una mujer de carácter fuerte, con asertividad para la toma de decisiones y, sobre todo, para ayudar a su marido a mantener el control polí­tico del estado.

La señora Beatriz Anaya de Villarreal, falleció el pasado 8 de agosto en esta capital de Tamaulipas, así­ lo dio a conocer su único hijo varón, el Senador Américo Villarreal Anaya a través de sus redes sociales.

En los medios de comunicación y las propias redes sociales trascendió que Doña Beatriz se suma a los más de 50 mil mexicanos y mexicanas que fallecieron a consecuencia de la pandemia de Covid-19, que además de cambiar el mundo y la forma de vida, también cambió la forma de despedir a quienes han trascendido, como es su caso.

Se sabe de misas y rosarios virtuales, también de condolencias a través de las redes sociales, que son estas plataformas que permiten la comunicación minuto a minuto y la cercaní­a aún, cuando se esté lejos fí­sicamente.

En el caso de la despedida de Doña Beatriz, como se refiere a ella la mayorí­a, se llevó a cabo en la intimidad de la familia, sobre todo por disposiciones sanitarias.

La Maestra Paula Beatriz nació en San Carlos Tamaulipas, pero en una parte de su corazón (al igual que en el de su esposo el ex gobernador Américo Villarreal Guerra) guardaba especial cariño por Gí¼émez, donde incluso, bautizó a una de sus hijas.

De acuerdo con la poca bibliografí­a pública, la señora nació el 20 de mayo de 1931, sus padres fueron don Brí­gido Anaya Rivera y Beatriz Guerrero ílvarez.

El 23 de marzo de 1957 contrae matrimonio con el Ingeniero Américo Villarreal Guerra, con quien tuvo cinco hijos, un varón y cuatro mujeres: (Américo, Beatriz Cecilia, Oralia Josefina, Luz Adriana y Mónica Zacil).

En 1986 el Partido Revolucionario Institucional propuso al Ingeniero Américo Villarreal Guerra como su candidato y en 1987 asumió el Gobierno de Tamaulipas acompañado de su esposa, la Señora Beatriz.

DISPONIBILIDAD PARA EL SERVICIO

Al decir del Cronista de Victoria, Francisco Ramos Aguirre, cuando su marido obtiene el triunfo como Gobernador, Doña Beatriz abandona la docencia (fue egresada de la Escuela Secundaria Normal y Preparatoria Federalizada de Tamaulipas, ubicada donde hoy es la Casa del Arte en la capital).

De acuerdo a los relatos, “fue una persona muy sencilla que nunca se caracterizó por ser ostentosa en su función”, tampoco buscaba los reflectores y destacó su afán de servicio, sobre todo para ayudar a quienes estaban en condiciones más difí­ciles.

“Es una primera dama bien recordada con sus caracterí­sticas”, dice el cronista quien coincide en que tení­a un carácter fuerte y rí­gido hasta cierta forma; sin embargo destacó que era una persona seria y de poco discurso; no obstante, siempre se manejó públicamente como una persona afable y muy cercana.

Llevar la cultura a las zonas más pobres, así­ como darles herramientas para la subsistencia y progreso, era parte de la polí­tica que desarrollaba cuando estuvo como presidenta del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

Algunas historias cuentan que su sencillez le permití­a conducirse como cualquier persona, normal, sin aires de grandeza. Lo mismo se le encontraba haciendo las compras en el súper como haciendo fila para comprar un pollo asado. Ella no usó ‘guaruras’.

NADIE SE IBA CON LAS MANOS VACíAS

Adelina Leal González, una de sus colaboradoras más cercanas cuenta para El Diario de Victoria, que la señora contaba con una generosidad importante.

Cuenta que habí­a gente que acudí­a especí­ficamente a ser atendida por la señora, sobre todo gente de condiciones sumamente difí­ciles. Ella poní­a atención a los casos y pedí­a que mientras aguardaban para ser atendidas les hací­an entrega de despensas para evitar que se fueran con las manos vací­as. “Nadie se iba con las manos vací­as, nadie”.

Y esa misma generosidad hizo que lograran la fundación de la Casa Hogar San Antonio, que daba atención y cobijo a niñas y niños con discapacidad y en situación de calle.

Fue una de las grandes acciones que le acompañaron mientras gobernaba su esposo.

CASA HOGAR SAN ANTONIO, SU GRAN OBRA

Como era costumbre, las esposas de los mandatarios tení­an un distintivo que les acompañaba durante la gestión en la administración pública estatal. Cuentan que la ayuda a las personas con discapacidad era la suya, y más si se trataba de personas en situación de calle.

Adelina Leal cuenta que ella la conoció a través de su hija Cecilia Villarreal (quien también ya falleció). Ella como Maestra de Educación Especial fue llamada para atender a las niñas y niños en esas circunstancias.

Por ello, es que centraron los esfuerzos para fundar la Casa Hogar San Antonio, la cual fue instalada en unos terrenos de la señora Alfonsina Longo, de origen italiano que viví­a en Mc Allen y quien accedió a donar el predio.

SENCILLA

“La señora era muy sencilla, generalmente cuando í­bamos a tener reuniones le tení­an preparada la sala de juntas, habí­a galletas elegantes (Macma), cuando terminaban la reunión me dice saca una taza y ahí­ mismo hay una caja, saco la caja y veo que era una lata con galletas norteñas, estas sí­ son galletas –decí­a– las que en verdad me gusta son estas”, contó Leal González.

Así­ como querí­a ayudar y le gustaba la sencillez, así­ también sabí­a disfrutar de los sabores del pueblo, saboreaba más un café en un tarro que en una taza fina.

“Era muy sencilla, muy empática, sabia escucharnos no solo en lo laboral, también en lo personal. Era acertada, buscaba la manera de hacernos entrar en razón si era necesario y, así­ fue y lo pueden decir cantidad de compañeros que aún están trabajando en el DIF”.

SIN CALLES A SU NOMBRE

En la investigación, sale a flote que no le gustaba que le pusieran su nombre a las calles o a las escuelas, decí­a que los nombres de las escuelas o las calles, tení­an que ser para quienes hubieran aportado grandes causas al estado”.

“La gente se empeñaba en que por la forma en que se conducí­a, le pusieran el nombre a algunas escuelas, la de invidentes por ejemplo la nombró, pero a ella no le gustaba, lo

ponderaba mucho, decí­a que eso era para la gente que brillara en la historia de Tamaulipas”.

Este fin de semana en cuanto se supo de la muerte de Doña Paula Beatriz, las muestras de respeto y cariño para la familia no se hicieron esperar.

Algunas de ellas, como las de dos de las colaboradoras más cercanas al Dr. Américo cuando estuvo en la Dirección del Hospital General “Norberto Treviño Zapata”, (Lesvia Garza y Rosa Velia Mirafuentes), destacaron:

“Hace apenas un par de horas me entero que nuestra muy querida Ex Presidenta de DIF Tamaulipas Sra Paula Beatriz Anaya Guerrero de Villarreal Guerra ha cambiado de plano, se fue tranquila y en paz, rodeada del amor de los suyos a su encuentro con Dios Nuestro Señor.

Vienen a mi menté incontables recuerdos de lo que a mí­ me ha tocado vivir con su querida Familia y con Doña Beatriz Anaya de Villarreal Guerra, tiempos difí­ciles en los que siempre estuvo para todos, tiempos buenos en los que compartimos alegrí­as, triunfos e históricos momentos. Doña Beatriz, originaria de San Carlos, Mpio de Tamaulipas…

Maestra de Profesión mujer fuerte como muy pocas, que, sin mucho protocolo siempre apoyaba a los tamaulipecos más necesitados, atendiendo a todo aquel que pidiera una cita con ella, en el DIF Tamaulipas, muy pendiente y atenta a su arduo trabajo. Celebro grandemente su vida Sra Beatriz Anaya de Villarreal Guerra, agradecida por haber coincidido con usted en este plano, porque a mí­ me tocó ser testigo del apoyo inmediato que se brindó a tanta gente necesitada. Un importante ciclo en la historia de Tamaulipas se escribió este 8 de agosto de 2020”, señalaba en su muro de Facebook Lesvia Garza.

Por su parte, Rosa Velia Mirafuentes Espinosa, también dirigió un mensaje de respeto a la familia y reconocimiento a la señora.

“Ante la imposibilidad de hacerlo de manera personal, expresamos nuestro más sentido pésame por el lamentable fallecimiento de la Sra. Beatriz Anaya de Villarreal QEPD Esposa, Madre y Abuela ejemplar. Mujer sencilla y admirable que con su trabajo y desempeño, supo enaltecer a las mujeres Tamaulipecas, dejando un legado inolvidable para orgullo de su amada familia y de quiénes tuvimos el privilegio de conocerla. Que la Misericordia del Señor les fortaleza y reconforte por tan lamentable pérdida. Reciban a la distancia, el cariño y respeto de mi pequeña Gran Familia” y compartió una imagen en la que aparece al centro con los compañeros del equipo de producción de Televisión Oficial de Tamaulipas.

 

 

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