Emilio Lozoya, aislado para evitar agresiones de presos que él delató

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Aislado en una estancia fría y sin luz natural, el ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex) Emilio Lozoya Austin pasa sus primeros días en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México.

El ex funcionario, acusado de operaciones con recursos de procedencia ilícita, cohecho y asociación delictuosa, se encuentra recluido en la zona que las autoridades del Reclusorio Norte han destinado para vigilar a internos de reciente ingreso y descartar que padezcan Covid-19.

Pero la medida se tomó para evitar que pueda ser objeto de alguna agresión de la población general o de aquellos que se encuentran presos por haber sido acusados de cometer algún delito, como es el caso del ex senador panista Jorge Luis Lavalle, indicaron funcionarios federales.

Lozoya fue encarcelado la tarde del miércoles pasado, luego de que el juez José Artemio Zúñiga, con sede en el Centro de Justicia Federal del Reclusorio Norte, aceptó la petición que hicieron los representantes de la Fiscalía General de la República (FGR), de Pemex y de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), de modificar las medidas cautelares que se le habían impuesto y que durante más de 15 meses le permitieron enfrentar en libertad los dos procesos penales que tiene.

El ex director de Pemex ingresó después de las seis de la tarde formalmente al Reclusorio Norte –luego de despedirse con un apretón de manos de su mamá, quien lo acompañó durante la audiencia en la que se decretó su encarcelamiento–, y de inmediato fue sometido a examen médico, una revisión física y prueba rápida de Covid-19.

“Su estancia en ese reclusorio representa un problema, ya que él mismo reconoció que podría correr peligro y requería de un espacio seguro y aislado, donde pudiera estar vigilado por las autoridades”, indicaron funcionarios federales.

En el centro penitenciario hay una zona que los internos llaman “vip”, y que forma parte del área de Observación y Clasificación, es decir, donde los recién llegados pasan sus primeros días antes de ser enviados al pabellón correspondiente, de acuerdo con su grado de peligrosidad, pero en el caso de personajes como el ex senador Jorge Luis Lavalle, el ex gobernador de Veracruz Javier Duarte y otros internos considerados “sensibles” a ser agredidos por sus antecedentes en política o criminalmente, gozan de distancia con la población general.

Sin embargo, no consideran ingresar allí a Lozoya, pues tanto el ex mandatario como el ex legislador fueron señalados por éste de haber recibido sobornos o recursos provenientes de la empresa brasileña Odebrecht, la cual entregó 10.5 millones de dólares al ex director de Pemex entre 2012 y 2014.

Hasta julio de este año, según datos del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, en el Reclusorio Norte había 7 mil 192 internos, cuando su capacidad instalada es para 6 mil 92 personas privadas de su libertad, es decir, existe una sobrepoblación de 18.06 por ciento.

Se reporta que 6 mil 622 están encarcelados por delitos del fuero común y 570 por delitos federales.

Hay celdas en las que duermen varios internos, pero los personajes “vip” tienen estancias para ellos solos, aunque se pueden comunicar de celda a celda, verse en los pasillos del área o tomar el sol.

Lozoya no tiene “vecinos” ni ha podido deambular por los patios, aunque ya porta el uniforme color beige de todos los reclusos, informaron autoridades federales.

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