Más partidos, ¡uf!

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Golpe a golpe
Por Juan Sánchez Mendoza
En el proceso electoral concurrente, a instalarse en septiembre próximo, se estrenarán dos nuevos partidos políticos: PAZ y Somos México.
Ambos surgidos de las asociaciones civiles ‘Construyendo Sociedades de Paz’ y ‘Personas Sumando en 2025’, respectivamente.
El primero sería ‘una extensión’ de Movimiento Regeneración Nacional (morena), pues no se declara formalmente de izquierda ni de derecha, pero su dirigente Armando González Escoto afirma que “no será bloque opositor incondicional, mantendremos nuestra autonomía, pero coincidiendo con el gobierno en los programas sociales y la ayuda a grupos vulnerables”.
En esa misma sintonía están la secretaria general Edith Carolina Anda González y uno de sus cuadros más representativos: el diputado Hugo Éric Flores Cervantes (morena), ex dirigente del inerte Partido Encuentro Social (PES).
La Idea de los tres, supongo, es ‘cobijarse’ nuevamente con la sombra del membrete guinda –como lo hicieron en 2018 y 2021– para conservar al menos una curul federal en la cámara baja y apostándole a formar parte de la alianza oficialista.
Por eso, quizá, es que modificaron las siglas al tramitar su registro que eran CSP, tras la polémica causando por coincidir éstas con las iniciales de Claudia Sheinbaum Pardo, estableciendo ‘PAZ’ en la documentación que le entregaron al INE.
En cuanto a Somos México, sé que fue constituido e impulsado por ex consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), ex funcionarios públicos y ex ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Incluso, por varios empresarios que en el 2022 financiaron y alentaron la mentada ‘Marea rosa’ en defensa de la autoridad electoral.
Entre ellos aparecen Edmundo Jacobo Molina, Carlos Alberto Ferrer Silva, Leonardo Antonio Valdez Zurita y Marco Antonio Baños Martínez, como otros promotores de la candidatura presidencial de Bertha Xóchitl Gálvez Ruiz, en 2024.
Somos México, representa a la derecha más recalcitrante capitaneada por Jorge Romero Herrera y Francisco Javier García Cabeza de Vaca, que utilizan a su incondicional Guadalupe Acosta Naranjo como ‘punta de lanza’ en este proyecto ante la insurrección que contra ambos brota a borbotones en el membrete albiazul.
Junto al ex representante del gobierno de Tamaulipas en la Ciudad de México, aparecen Cecilia Guadalupe Soto González, Emilio Álvarez Icaza, Diego Valadés Ríos, Jorge Castañeda Gutman, Jorge Díaz Cuervo, María Amparo Casar, Arturo Sarukhán Casamitjana y Javier Laynez Potisek.
Vicios partidistas
Hace días, en este mismo espacio, le comenté que el sistema nacional de partidos está hundido en la mediocridad.
Y esto significa una burla para toda la sociedad pues ninguno atiende, cabalmente, su declaración de principios, programa de acción ni estatutos, que dieron pie a su registro.
Me referí, en ese entonces, a los seis que conservan su registro oficial: Acción Nacional (PAN), Movimiento Ciudadano (MC), morena, Del Trabajo (PT), Verde Ecologista de México (PVEM) y al Revolucionario Institucional (PRI).
Al sumarse otros dos partidos, el electorado sería más confundido, por desconocer, también, la ideología que profesan, sus programas de acción y hasta su existencia.
Basta preguntar, entre familia, ¿qué saben de los nuevos partidos?
Y, seguramente, la respuesta sería: Para qué, si de todos modos nada cambia.
Gran culpa de esta incredulidad la tienen los políticos, ciertamente, por desatender a la sociedad en tiempos no electorales, pese a que una de sus obligaciones es difundir su ideario para cooptar voluntades.
Así que ante la falta de información adecuada los procesos electorales simple y llanamente son ignorados por la sociedad en su desarrollo, pero al iniciar las campañas formales y en los días previos a la jornada comicial los partidos le echan toda la carne al asador comprometiendo votos.
Unos, bajo la amenaza de retirarles el apoyo constitucional –al que los adultos de la tercera edad, los discapacitados, las mujeres y jóvenes tienen derecho, así como a los estudiantes–, que me parece una felonía. Otros, al condicionar, como patrones, el sufragio de sus empleados, y lo más ruin es que desde las tres instancias gubernamentales se ordene por quién votar.
Admito que son tiempos distintos. Pero todo camino lleva a un punto.
Hasta la coronilla estamos de los partidos llamados tradicionales.
Y ahora aparecen dos nuevos, que serían más de lo mismo.

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