A 44 años de la Muerte de Lamberto Quintero

Dando origen a la leyenda de Lamberto Quintero, un día como hoy 28 de enero, hace ya 44 años, se registraron dos tiroteos en el Municipio de Culiacán, el primero cerca en la comunidad del Carrizal y el otro en El Salado, que tuvo un saldo de dos muertos y un herido.

El antecedente, un pleito entre miembros de la familia Quintero y los Lafarga, familias que descendían de caciques de San Ignacio y que se disputaban el tráfico de drogas.

Cuarenta y cuatro años han pasado ya de aquel miércoles 28 de enero de 1976 cuando Lamberto Quintero Payán, quien era tio del conocido narcotraficante Rafael Caro Quintero, andaba tomando cerveza con su primo Pedro, paseándose por los caminos.

Miembro de familia rival, «El Chito» Lafarga, los ubicó y los siguio hasta El Carrizal donde Lamberto y su primo se bajaron de la troca y se enfrentaron a tiros, quedando sin vida «El Chito» y otra persona más resultó herida.

Tras el enfrentamiento Lamberto Quintero siguió su camino.

Horas despues visitó a una mujer, quien era su novia en la comunidad del Salado.

Ahí, varios hombres armados le dispararon por la espalda

Un mes antes, miembros de ambas familias ya se habían enfrentado dejando un saldo de varios muertos.

Lamberto fue llevado aun con vida a la clinica Santa María, donde murió en cuestión de minutos

De ahí, nace la leyenda, el 29 de enero Lamberto Quintero fue sepultado en el Jardines de Humaya, y como dice el corrido, «dos dias después de su muerte volvieron a sonar los tiros».

Tan solo un día después, la tarde del 30 de enero, los Otañez Lafarga iban a sepultar a «El Chito».

Cuando el cortejo fúnebre salió de la iglesia Del Carmen, tan solo avanzaron una cuadra y al llegar al cruce de las calles Andrade y Ramón Corona, los dolientes fueron ragueados por Florencio Quintero y otros familiares.

Ahí, el enfrentamiento entre miembros de las dos familias se prolongó por una hora con intercambio de ráfagas de metralla.

Dejaron la calle llena de sangre, y un indeterminado número de muerto.

En la sangrienta refriega, no todo resultó bien para los Quintero, quedó ahí el cuerpo de Héctor Caro Quintero (sobrino de Lamberto y hermano del famoso capo Rafael Caro Quintero, el R1).

El corrido dice que «fueron diez muertos por esos mismos motivos», pero se presume más de 20 y muchos heridos.

Por la noche intentaron nuevamente dar sepultura al «Chito» y nuevamente se dio un enfrentamiento.

Ahí murieron varios Lafarga.

Durante las siguientes semanas el municipio estuvo en zozobra por los enfrentamientos.

Finalmente, Lamberto Quintero se encuentra reposando en el panteón Jardines del Humaya en Culiacán.

Una cripta de cristal con su foto, en donde anteriormente, alrededor de la foto estaban varios casquillos percutidos de AR-15.

Esos casquillos en su tumba, simbolizan la muerte de una persona…y el nacimiento de una leyenda…

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