Alfonso Pérez Vázquez

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Por: Carlos López Arriaga

Cd. Victoria.- Lo voy a recordar como un hombre marcado por la más acendrada voluntad de supervivencia ante cualquier adversidad. Un perfil cincelado en la perseverancia, el espí­ritu de permanencia.

De talante arisco y mirada oscura, ya entrado en confianza su expresión cambiaba por una sonrisa triste. Aún en la carcajada, revelaba en sus ojos un rastro de melancolí­a.

Coexistí­an en su aspecto dos tiempos de vida. Por una parte, su complexión daba cuenta del pasado azaroso, la juventud difí­cil, las una y mil adversidades que hubo de vencer y en cuyo ascenso forjó un cuerpo macizo, puños, hombros, antebrazos sólidos, como de boxeador.

El presente triunfal asomaba en su estilo de vida, ropa, autos, voz pausada, modales estudiados, la sincera disposición a escuchar. Ese atuendo caro que parecí­a seleccionado entre los aparadores de MEN´S SHOP y JOE BRAND.

Tiendas selectas de McAllen que frecuentaban, entre otros, su suegro don PEPE CRUZ CONTRERAS y su antiguo maestro (después adversario) LUIS ENRIQUE ARREOLA LOPERENA.

Le decí­an el “Yuca” en atención al origen familiar, aunque su formación fue netamente tamaulipeca. Se enorgullecí­a de su origen modesto y por identificarse plenamente con eso que llaman “cultura del esfuerzo”.

A lo largo de dos décadas, Pí‰REZ VíZQUEZ concentró en su puño hilos y palancas fundamentales que movieron los engranes de la polí­tica universitaria.

Pero su poder no estaba en la lejaní­a del sur conurbado, como JUAN SíNCHEZ GUERRERO (Comercio), GASTí“N GONZíLEZ (Derecho) y JUAN MANZUR (Ingenierí­a).

Tampoco en las postas suburbanas de Agronomí­a o Veterinaria, donde reinaban HUMBERTO FILIZOLA y FERNANDO ARIZPE.

El feudo de Pí‰REZ VíZQUEZ fue siempre la estructura central, junto al rectorado, durante las administraciones reiteradas de ADAME y FILIZOLA.

SU RED DE PODER

En el bunker del 8 y 9 Matamoros supo ejercer con habilidad diversas funciones en paralelo, todas ellas vitales en la formación de capital polí­tico.
(1) Jefe omní­modo de prensa con un presupuesto ilimitado, acuerdos directos con editores de todos los tamaños, concesionarios y operadores de medios. Un arco tan amplio de favores que incluí­a desde el gacetillero más humilde, hasta el columnista más renombrado.

(2) Lí­der moral de la facultad de derecho, cuyos egresados, generación tras generación, solí­an actuar como sus emisarios, ojos y oí­dos en juzgados, ministerios públicos y corporaciones policiacas, estatales y federales, dentro y fuera de Tamaulipas.

(3) Y también la escuela de relaciones públicas (hoy comunicación) cuyos exalumnos se incorporaban desde entonces como reporteros y directivos intermedios en empresas regionales de prensa, radio y televisión.

(4) A la par era cabeza de un grupo compacto denominado “ENRIQUE GARCíA GUEVARA”, formado por exdiscí­pulos y subordinados, llamado así­ en honor a un antiguo lí­der estudiantil que en los lejanos años sesenta ofrendó su vida durante la lucha por la autonomí­a universitaria.

(5) Ello, amén de una importante hiperactividad extramuros. Entre otros logros, llegó a presidir la Asociación Nacional de Comunicación y Relaciones Públicas de Instituciones de Educación Superior (ANARPIES) que agrupa a titulares de difusión universitaria en todo el paí­s.

RESISTENCIA A PRUEBA

Sin duda voy a recordar a Pí‰REZ VíZQUEZ por su asombrosa capacidad para sobreponerse a dificultades extremas, que a cualquier otra persona habrí­an tumbado del caballo.

Broncas bien gruesas a las que sobrevivió con ese raro estoicismo que le caracterizaba. Ese ánimo atrincherado, fuente de su poder y su persistencia en la vida pública.

Por citar algunos casos, la muerte del lí­der universitario ALEJANDRO VALLES OLVERA (de la cual se le culpó) ocurrida en las postrimerí­as del gobierno manotuista, el 17 de septiembre de 1986, cuando iniciaba la campaña del ingeniero AMí‰RICO VILLARREAL GUERRA.

Ya desde entonces se decí­a que ALFONSO iba a caer, que habrí­a venganza del grupo arreolista. Ni lo uno ni lo otro. Impunidad y consolidación fueron las pautas de los dí­as posteriores.

En aquella sucesión gubernamental de 1986, ALFONSO tení­a dos gallos: MANUEL GARZA GONZíLEZ y JOAQUíN CONTRERAS CANTíš. Ninguno llegó, el destape favoreció al ingeniero VILLARREAL GUERRA.

En 1987, Pí‰REZ VíZQUEZ y buena parte de los universitarios le apostaron también a las aspiraciones de ALFREDO DEL MAZO para la Presidencia de la República, quien además era apoyado por el sindicalismo petrolero de JOAQUíN HERNANDEZ GALICIA.

Tampoco les fue bien, resultó candidato CARLOS SALINAS DE GORTARI. Dos errores polí­ticos consecutivos que, sin embargo, poco o nada cambiaron los equilibrios internos que lo sostení­an en la UAT.

En agosto de 1987, un litigio por fraude de tres millones de dólares cometido en la casa de cambio “Azteca” de Monterrey enfrenta al empresario ENRIQUE BARDAWILL y al abogado LEOPOLDO DEL REAL.

La disputa llega a los golpes, el periódico “EL NORTE” informa que personas oriundas de Tamaulipas contratadas por DEL REAL agreden a BARDAWILL.

No existí­a Internet, al filo del mediodí­a, el periódico regiomontano desembarcó en Ciudad Victoria con una plana completa dedicada al caso, en su sección policiaca.

Lo sorprendente, las imágenes muestran rostros de sobra conocidos, empezando por Pí‰REZ VíZQUí‰Z y distinguidos miembros del grupo GARCíA GUEVARA.

Con gran presteza, el subjefe de prensa universitaria ANDRí‰S ESPINOZA (por entonces brazo derecho de ALFONSO) recorre estanquillo tras estanquillo, comprando todos los ejemplares a su alcance.

De los pocos periódicos que sobrevivieron, algunos revisteros sacan copias y visitan a ESPINOZA en el primer piso de rectorí­a para cambiarlas por una propina menor. Todo quedó rápidamente bajo control, ALFONSO siguió inamovible.

MíS COMPLICACIONES

El 10 de enero de 1989, con la caí­da de JOAQUíN, la “Quina”, HERNíNDEZ GALICIA, destaca en medios nacionales el nombre del empresario reynosense JOSí‰ CRUZ CONTRERAS, viejo polí­tico treviñozapatista y suegro de Pí‰REZ VíZQUEZ.

La prensa capitalina lo señala como presunto responsable de un contrabando de fusiles encontrado en casa de la “Quina”. Al paso de los dí­as, el semanario PROCESO descubrirí­a que dicha acusación es totalmente falsa, las armas fueron sembradas por los mismos soldados.

Sin embargo, el operativo de Ciudad Madero acalambró a los seguidores de ALFONSO. Igual se dijo que iba a caer, que su suegro lo arrastrarí­a, a la postre nada sucedió.

A lo largo del sexenio americanista, Pí‰REZ VíZQUEZ sobrevivirá a problemas todaví­a más gordos, aparatosos, muy sonados.

Comiendo con su grupo de amigos en el restaurante “El Granero” (13 Carrera Torres) y en compañí­a del abogado matamorense CARLOS AGUILAR GARZA (exdelegado de PGR en el noreste y próspero editor de Nuevo Laredo), el ejército mexicano los levanta a todos, se los lleva presos.

Hubo varias versiones. Que los uniformados actuaron por gestión discreta del gobierno estatal, aunque hay una explicación más simple: intervinieron al ver hombres armados en la puerta del local, punto.

Sobre el inesperado desenlace se dijeron muchas cosas. Entre otras, que los detenidos fueron trasladados en avión a la capital del paí­s, pero gracias a la presunta amistad de AGUILAR GARZA con un hijo del general JUAN ARí‰VALO GARDOQUI (titular de SEDENA) los liberaron de inmediato.

Aunque también se dice que ni siquiera llegaron al aeropuerto, la contraorden vino antes y fueron devueltos al lugar del que procedí­an.

Otro caso, durante el gobierno de MANUEL CAVAZOS, en el concurrido restaurante “Blanca White´s”, sobre la avenida ílvaro Obregón de Matamoros, Pí‰REZ VíZQUEZ sostendrá un encuentro desafortunado con el expolicí­a federal RODOLFO LARRAZOLO.

Afloran viejas rencillas, salen las armas a relucir, RODOLFO muere, ALFONSO resulta con heridas de bala en el abdomen, pero no solamente sobrevive a las heridas, sino que permanece en el cargo, sus amigos lo arropan.

Como en todos los episodios anteriores, parecerí­a que las dificultades en lugar de abatirlo o derrotarlo, lo afianzan mejor en su silla universitaria.

EL DECLIVE

Ya bajo la administración de TOMíS YARRINGTON, el gobernador asiste un domingo al partido del equipo “Correcaminos” en el estadio “Marte R. Gómez”, junto al rector FILIZOLA.

En paralelo, un piquete de soldados y agentes federales toma por asalto la residencia de Pí‰REZ VíZQUEZ, en el 9 y 10 boulevard López Mateos, de esta capital. Esperaban acaso descubrir alguna irregularidad cuya tenencia pudiera representar un delito, como pretexto para inculparlo.

Nada encuentran. Hábilmente ALFONSO abre las puertas de par en par a los periodistas. Ante las cámaras de televisión y los corresponsales de medios nacionales, explica que la autoridad lo acusa de haber hallado armas en una recámara.

-“Si de verdad tuviera armas, ¿ustedes creen que las guardarí­a bajo la cama de mis hijas?”, fue su argumento.

El operativo falló de manera vergonzante. El “Yuca” fue detenido solamente unas horas en la delegación de PGR, que por entonces rentaba el edificio del hotel “El Peñón”, sobre la calle Guatemala d la colonia “Pedro Sosa”.

Salió poco después, sin que la errática autoridad federal pudiera sustentarle cargo alguno. Volverí­a a sus actividades, su oficina, su ambiente.

Aunque ya para entonces era patente que los años de gloria (ochentas y noventas) habí­an quedado atrás. Con el nuevo siglo y milenio, ALFONSO y HUMBERTO darí­an por concluidas sus respectivas carreras universitarias.

El primero se fue a la banca, sin perder jamás el contacto regular con un nutrido grupo de amigos. El segundo emigró a una diputación federal en la elección intermedia de 2003.

La mañana de este sábado 25 de abril trascendió desde temprano la noticia luctuosa. Un ataque al corazón sorprendió a Pí‰REZ VíZQUEZ en su domicilio familiar de Reynosa.

Personaje de leyenda negra, el perfil de ALFONSO cuadra a la perfección con una época de discrecionalidad absoluta, a cualquier nivel y en todas las dependencias.

Poder regido sin contrapesos, bajo acuerdos discretos que otorgaron primací­a a la continuidad negociada, en aras de la paz institucional. Por lo que hace a la UAT, la historia de aquellos años aún está por escribirse.

BUZí“N: [email protected]

WEB: http://lopezarriaga.blogspot.com

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