Me vale pura

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DESDE ESTA ESQUINA.

MELITON GUEVARA CASTILLO.

13.05.2022.

 

ME VALE PURA…

 

Estoy incluido en varios grupos de WhatsApp cuyos integrantes son periodistas o comparten información, en esencia, de índole electoral. Como cada mañana hago una revisión, va uno calando el ambiente, tendencias, pero sobre todo, como en algunos casos hay apasionamiento, en otros solo compromiso informativo. Así que, en uno de ellos, pregunte: ¿Quién va a ganar la elección? Me sorprendió la respuesta: no sé, con todo y que lo observo bien tendido con uno de los candidatos.

 

Ese no “sé”, es sintomático: la revisión de medios, de portales informativos, de columnas y comentarios, hay dos tendencias inequívocas: unos afirman que ganara AVA, otros que lo hará Cesar, el Truko. Dan, como argumentos, la misma herramienta: encuestas y más encuestas, imágenes de reuniones con simpatizantes. Y como contexto: una guerra sucia que descalifica a uno y otro, es más, descalifica a Arturo Diez, el candidato, que no levanta ni en sus propias encuestas, aunque ya apareció una que lo ubica en segundo lugar, rebasando a El Truko.

 

NO PERDER AMISTADES.

En las redes sociales, sobre todo el Facebook, con cierta frecuencia y más en las campañas electorales, aparece un meme, donde se da un consejo: que no se pierda la amistad por culpa de las campañas, porque al final, los políticos son políticos, y ellos allá en las alturas se entienden, hacen arreglos, se saludan y hasta hacen negocios. Sin embargo, la pasión, o no sé si sea fanatismo o certidumbre, hacen que algunos pierdan la amistad. Lo observamos en las redes sociales, sobre todo en los grupos.

 

He leído más de tres textos en muros del Facebook, cuyo titular hace mención que él, ahí, puede escribir lo que le venga en gana de uno u otro candidato o político; y que si a alguien, eso no le gusta, pues que se salga. Y en otros, es a la inversa: unos que se quejan de que fueron bloqueados, precisamente, por disentir del titular de la cuenta. Aunque esto, entiéndase, es más común en twitter.

 

En el caso de WhatsApp se dio un caso, la excluyeron, porque no acepto la regla de no hablar de religión ni de política… le tiene fobia a un partido político y a su candidato y aprovecha cualquier foro para despotricar u apoyar al contrario… Por cierto, ante el apasionamiento de unos y otros, unos no se aguantan y amenazas, al grado que uno que otro periodista ya se blindan en contra de actos que vulnere su integridad o la de su familia.

 

ME VALE PURA.

La guerra sucia esta en todo su apogeo. Y, sin necesidad de hacer una revisión, la percepción que les tunden a Américo Villarreal Anaya, sobre todo en las redes sociales. Hagan de cuenta que un día sí y otro también, le llueven sobre mojado. Y le llueve también a otros protagonistas de MORENA, como es el caso de Úrsula Mojica. Y resulta que, ante lo recio y tupido de los embates, AVA no se aguantó y metió al ring al gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca; que presto, rápido, respondió y lo hizo fuerte.

 

En fin, todo lo anterior, me lleva a recuperar una percepción de la población. Resulta que una mujer, a quien he conocido siempre como militante de MORENA, pero que trabajo un tiempo con los tiempos del cambio, repartiendo ayuda gubernamental, ahora es activa, muy activa en la campaña del doctor, y que, de plano, no se aguantó y posteo:

 

“ME VALE PURA CH1N6ADA LO QUE DIGAN DEL DOCTOR. Yo lo estimo lo mismo que a su familia y nada cambiará mi forma de pensar. ME VALE MADRE SI ES VERDAD O NO”.

 

Esa es la cuestión: en la guerra sucia hay, es cierto, verdadero, dos caras: verdades y mentiras. Pero que, ante el cumulo de información, de unos y otros, para el común de la gente, no expertos en comunicación, se les complica conocer la verdad. No tienen, como otros, las herramientas para discernir, para identificar, cuando una información es falsa o verdadera, no ven ni buscan la fuente, el contexto o más señales o indicios que van con la información.

 

CREDIBILIDAD.

Hubo un tiempo en que, se decía, que el político valía por el número de sus adeptos o simpatizantes, que se pueden traducir en votos. Y al periodista, comunicador o emisor, por su credibilidad. En otras palabras: ¿a qué político, o candidato, le creo? Igual sucede, vamos pues, con medios, portales, periodistas, reporteros o columnistas. Bien dicen las sagradas escrituras. Por sus hechos los conoceréis… igual, por sus dichos, los conoceréis.

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