Arreglos cupulares

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Golpe a golpe
Por Juan Sánchez Mendoza
La definición de candidatos gubernamentales de la alianza que Movimiento Regeneración Nacional (morena) sostiene en 16 entidades con los partidos del Trabajo (PT) y Verde Ecologista de México (PVEM), lleva a ‘sospechar’, obvio, que los procesos selectivos fueron una simulación democrática.
Un engaño a las estructuras estatales, donde en la mesa se repartió el pastel entre gobernadores en funciones y las jerarquías partidistas, sin que influyeran los supuestos levantamientos demoscópicos.
De otra forma se habrían hecho públicas las encuestas al momento de dar a conocer públicamente las resoluciones a finales de agosto, mediados y cierre de septiembre, sin necesidad, alguna, de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sugiriera abrirlas.
En la víspera, la dirigente de morena, Ariadna Montiel Reyes y la titular de la Comisión Nacional de Elecciones, Minerva Citlalli Hernández Mora, lo que hicieron fue consignar, en conferencia de prensa, las encuestas espejo –con hasta un mil 500 entrevistas–, de Buendía y Márquez, Covarrubias y Asociados, DEFOE, ENKOLL, Mendoza Blanco y Asociados, Las Heras Demotecnia y BGC, Ulises Beltrán y Asociados.
¡Bah!, como si ignoráramos que en una noche las estadísticas podrían variar sustantivamente bajo la operación de expertos en ciberdelincuencia.
Como fuere, la sospecha de que hubo mano negra en las definiciones, surge porque la mayoría de las candidaturas fueron recomendadas, por los mandatarios en funciones, aun cuando en tres casos las ahora ‘nominadas’ hayan mordido el polvo en contiendas anteriores.
Los ejemplos más patéticos son los de:
+ Nora Ruvalcaba Gámez, quien en Aguascalientes perdiera hasta en tres ocasiones la gubernatura (2010, 2016 y 2022), ante el PRI y el PAN; y ahora por cuarta ocasión sería nominada por el membrete guinda.
+ Clara Luz Flores Carrales. En 2021 la ex priista jugando ese año por morena, fue derrotada por Samuel Ruiz García (MC) por más de dos a uno.
+ Beatriz Mojica Morga, en Guerrero buscará por segunda ocasión ser gobernadora. Fue derrotada en 2021 como candidata de la coalición Juntos Hacemos Historia, aunque allá en 2018, cuando dirigía el PRD en el estado hizo campaña a favor del candidato panista Ricardo Anaya Cortés. Pero su pronunciamiento más fuerte aún recordado, es haberle llamado ‘usurpador’ a Andrés Manuel López Obrador.
Otro caso patético, de esas determinaciones cupulares, es adjudicarle al verde las candidaturas gubernamentales de Baja California Sur, Nayarit y Quintana Roo, para un hijo del ex priista Leonel Efraín Cota Montaño (de nombre Manuel Alejandro Cota Cárdenas); Jasmine Bugarín Rodríguez, al parecer la única candidata que llega por méritos propios, aunque tuvo que sacrificarse a Héctor Javier Santana García, por paridad de género pese a supuestamente ganar la encuesta.
Más arbitrario estimo el caso de Quintana Roo donde Eugenio Segura Vázquez, el amigo más joven (32 años) e ‘íntimo’ de la gobernadora, María Elena Hermelinda Lezama Espinosa, fue nombrado coordinador estatal de defensa de la transformación y la soberanía nacional.
En cuanto a morena, el partido no canta malas rancheras. Ni aprende, según se observa, pues dejó en manos de los gobernadores la decisión de su propio relevo:
+ En Baja California: Julieta Andrea Ramírez Padilla, senadora (ahora con licencia) es una política muy cercana a la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, desde hace al menos dos décadas.
+ Pablo Gutiérrez Lazarus, ex alcalde del Carmen, Campeche, primero por el PAN y luego por morena fue impuesto candidato por Layda Sansores Sanromán.
+ En Michoacán Carlos Torres Piña llega por la prerrogativa del partido al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, así lo creo, para responder a todas las acusaciones de que como fiscal de justicia no pudo resolver el caso del asesinato de Carlos Torres Manzo.
+ Chihuahua: Cruz Pérez Cuéllar el ex alcalde de Ciudad Juárez, dejó fuera a la senadora Andrea Chávez Treviño, la protegida de Adán Augusto López Hernández, no por falta de competitividad, sino para demostrarle, en Palacio Nacional, quién tiene las riendas del país.
+ Colima: Rosa María Bayardo Cabrera, la ex alcaldesa de Manzanillo es protegida de la gobernadora Indira Vizcaíno Silva.
+ Querétaro: Santiago Nieto Castillo, el ex titular de la UIF, debe remar a contracorriente para demostrar que si nunca pudo actuar judicialmente en contra de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, si podrá sacar al PAN de esa entidad que, en los últimos seis sexenios ha gobernado en 23 años con un lapso sexenal a cargo del PRI.
En San Luis Potos Elí César Cervantes Rojas es ‘coordinador’ oficial de morena, pero todo indica que la ganadora de la lid gubernamental será Ruth González Silva, esposa del gobernador Ricardo Gallardo Cardona.
Ella también jugaría por el verde, aunque sin alianza.
Imelda Castro Castro, en Sinaloa, tendrá que desprenderse de Rubén Rocha Moya, antes que el tiempo la alcance. Sobre todo, para confirmar su compañerismo de fórmula rumbo al Senado, pero no de complicidades.
Sonora está convertido en un bastión del cacicazgo emprendido por el gobernador Alfonso Durazo Montaño, quien impuso a Lorenia Iveth Valles Sampedro, ante el alto mando de morena, como candidata.
En Tlaxcala, Ana Lilia Rivera Rivera, por ‘disposición cupular partidita’, aunque puede leerse por diferencias grupales, logró la ‘coordinación’.
Y, respecto a Zacatecas, obviamente, el monrealismo se salió con la suya al imponer a Verónica Díaz Robles.
Así de sucio es el juego político.

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