Ser mamá es una bendición de Dios

A los hijos los debemos querer, amar y disciplinar, señala la señora Cecilia Prado Hernández, mamá de la pequeña Sofía Celia, una niña con Síndrome de Down.

Por: Arturo Martínez

Todas las mujeres que desempeñan con amor y esmero el papel de madre se merecen un fuerte aplauso, pero sobre todo aquellas que además deben atender a un hijo o hija con una capacidad diferente. Ellas son dignas de un reconocimiento.

Ma. Cecilia Prado Hernández, es madre de cuatro hijos, una de ellas con Síndrome de Down, quien actualmente cursa el preescolar en el Centro de Atención Múltiple Club Rotario Mante.

La entrevistada, quien es oriunda de la colonia Miguel Alemán de Ciudad Mante, refiere que desempeñar el papel de madre de un hijo o hija con discapacidad es un trabajo difícil, ya que muchos niños con una capacidad diferente no se pueden valer por sí mismos y necesitan la ayuda constante de su madre, padre o algún familiar.

En el marco de la celebración del Día de las Madres, Cecilia Prado asegura que ha tratado de educar a todos sus hijos de la misma forma, incluida, la pequeña Sofía Celia Piña Prado, su hija de ocho años con Síndrome de Down, a quien le ha enseñado a defenderse en esta vida.

Lamentablemente, dice la entrevistada, hay personas que tratan a los niños y niñas con alguna discapacidad como enfermos, y no solamente eso, en ocasiones son señalados como “monstruos o deformes”, aunque muchas veces son más inteligentes que otros “niños normales” de su edad y hacen mejor el trabajo que se les asigna.

Agregó que su hija Sofía Celia se distingue por ser una niña muy cariñosa, y por ejemplo, cuando caminan por las calles no duda en externar sus emociones, a pesar de que mucha gente la ignora o la mira de manera despectiva.

“Yo a mi hija siempre le he dicho que salude a todos, que no cambie su forma de ser, porque ella es muy sociable y amorosa, estos niños nos transmiten mucho amor”, externó.

La entrevistada, dijo que por este tipo de groserías hacia su hija, se ha tenido que enfrentar a algunas personas que no miden sus palabras y ofenden a las niñas o niños por su discapacidad.

Asegura, que un hijo o hija con alguna discapacidad “son una bendición de Dios, porque aprendemos a amar”.

Al preguntarle qué haría por su hija, Cecilia Prado contesta que por ella ha luchado mucho, considerando que cada seis meses, a pesar de las carencias económicas, tiene que llevarla a una clínica de Monterrey, con el objetivo de que los médicos atiendan a su hija, quien también tiene problemas en la cadera, al grado que al nacer no se podía mover.

La entrevista, refiere que el día de las madres, en su casa lo celebran como cualquier mamá, recibiendo abrazos y besos, sobre todo de la pequeña Sofía Celia.

Puntualiza con un consejo para las mujeres que próximamente se convertirán en mamás o que se han iniciado en la difícil tarea de educar a sus hijos: “Yo a esas mamás les diría que un hijo es una bendición de Dios, y que los deben de querer, amar y disciplinar…Que los reciban con mucho amor y que sepan valorar lo que Dios les da”.

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